La Asamblea de Trabajadores del organismo espacial argentino CONAE denunció un fuerte ajuste presupuestario, pérdida de personal especializado y la paralización de proyectos estratégicos. Aunque suspendieron medidas de fuerza para garantizar la misión clave del lanzamiento del satélite Atenea para la que tanto se trabajó, continúan en estado de alerta.
La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) atraviesa un momento crítico marcado por tensiones internas, recortes presupuestarios y cuestionamientos sobre el rumbo del sector científico-tecnológico argentino. Así lo expresó la Asamblea de Trabajadoras y Trabajadores del organismo, que alertó sobre lo que califican como un proceso de “vaciamiento” que podría comprometer la continuidad del Plan Espacial Nacional.
Según el comunicado difundido por el colectivo de empleados, mayoritariamente de Córdoba y otros de Buenos Aires, la institución enfrenta una situación que “trasciende lo presupuestario” y que, a su juicio, forma parte de un debate más amplio sobre el modelo productivo y científico del país.
En este contexto, los trabajadores confirmaron la suspensión temporal de las medidas de fuerza que venían desarrollando, con el objetivo de garantizar las operaciones críticas vinculadas a la misión ATENEA. No obstante, aclararon que esta decisión responde exclusivamente a criterios técnicos y no implica la resolución del conflicto, que tiene raíces más profundas.
La asamblea señaló que se mantiene el estado de alerta ante la falta de acuerdos concretos en aspectos que consideran centrales, como la recomposición presupuestaria, la estabilidad laboral (es decir, el pase a planta permanente del personal contratado) y la continuidad de los proyectos estratégicos.

Entre los principales puntos de preocupación, el documento destaca que el presupuesto previsto para 2026 sería un 45 % inferior al del año anterior en términos reales. A esto se sumaría una «fuga de cerebros», según los trabajadores, una reducción del 20 % de la plantilla en los últimos dos años, producto de renuncias y migración de profesionales hacia el sector privado o al exterior.
El comunicado también advierte sobre una pérdida del poder adquisitivo de los salarios superior al 30 %, lo que dificulta la retención de personal altamente cualificado.
En paralelo, mencionan la paralización de iniciativas consideradas estratégicas, como el Proyecto Tronador (destinado al desarrollo de un lanzador propio), así como demoras en contratos vinculados al lanzamiento del satélite de la misión SABIA-Mar y la incertidumbre sobre otros programas satelitales.
El texto también incluye críticas a la conducción del sector y menciona cuestionamientos públicos hacia autoridades vinculadas al organismo y a la empresa VENG, relacionada con desarrollos tecnológicos del área espacial: «Mientras la CONAE se desangra por recorte presupuestario, salarios licuados y pérdida de personal calificado, el gobierno queda atrapado en escándalos que exponen la farsa de su supuesta austeridad.»
La asamblea enmarca la situación de la CONAE dentro de un contexto más amplio que, según indican, también afecta a otros organismos científicos y tecnológicos y a las universidades públicas.
En este sentido, el documento plantea que la reducción de la inversión en ciencia y tecnología podría profundizar la dependencia económica y tecnológica del país, al tiempo que debilitaría sectores capaces de generar empleo cualificado y valor agregado.
Entre las principales demandas planteadas por los trabajadores se encuentran:
- Una recomposición salarial urgente.
- La regularización contractual del personal.
- Garantías de financiamiento plurianual para el Plan Espacial Nacional.
- La reactivación de proyectos estratégicos.
- La modernización de la infraestructura tecnológica.
El comunicado concluye con un llamamiento a reforzar el sistema científico-tecnológico como parte de una estrategia de desarrollo nacional, subrayando la importancia del sector espacial como motor de innovación y soberanía tecnológica.




