miércoles, junio 29

Maia Daer: «Pensar que donde hay una necesidad no hay un derecho está hablando de la postura ideológica que ellos tienen, y de que somos diferentes»

(Por Luis Autalán @luisautalan / Fotografía Ariel Gaspardi) Evita como espejo, senda de militancia y feminismo, la convicción de que los derechos sociales no se cuestionan sino que su prédica enaltece. Lo enfatiza con la misma energía que se expresa indignada por los dichos de Carlos Rosenkrantz. «Pacificadora» en la interna feroz del Frente de Todos, «hasta que duela y más», Maia Daer es legisladora porteña de esa coalición. También abogada, sostiene que el monotributismo no implica solo un fraude laboral y esa crítica apunta al Gobierno de Rodríguez Larreta, la administración pública en general y la actividad privada. La hija del triunviro de la CGT asumió ese peso de apellido, como también el generar energías propias desde sus problemas. Capítulo aparte para Huracán, el club de sus amores, como ADN indiscutible

Ser «la hija o el hijo de fulano/a de tal» infiere un peso específico donde salvo el anonimato de padres y madres, la descendencia carga con las malas familiares y también puede hacer base en prestigio y logros heredados. Nada se descubre si agregamos que siendo mujer «todo costará el doble y más» en la actividad pública, privada y la que fuere, porque la lentitud de los cambios también lo certifican. Maia Daer a los 37 años es legisladora del Frente de Todos en la Ciudad de Buenos Aires, tras la invitación, sin chance para el rechazo, del Presidente Alberto Fernández en 2019. Tiene 4 hijos (de 13, 11, 7 y 4 años), cuenta con la actividad gremial de ser testigo de la labor de su padre en Sanidad como también por pertenencia a la Asociación del Personal Legislativo (APL), desde su paso por el Senado de la Nación. Mirando lo que vendrá, se piensa más en una función del poder Ejecutivo que en la dinámica sindical.

A modo de introducción recomendamos el detenimiento del lector o lectora, a las circunstancias que la decidieron a estudiar derecho y recibirse de abogada. Por allí se podrán descifrar otros contenidos que hacen a su labor de 6 jornadas por semana. El día restante es exclusivo de su familia, la cual incluye al Club Atlético Huracán. En el Globito Maia es vocal y preside las comisiones de Género y Legales. Bajo presión de dar el «once ideal» de su club, se remite a la gloria del Campeón 1973 y la formación que dirigió César Luis Menotti. «Por René Houseman, Miguel Brindisi, Carlos Babington, pero como jugador ¿eh? no como dirigente. Y otros, de los más cercanos en el tiempo, los hermanos Graieb, que eran muy buenos, pensando en 2009 cómo no mencionar a Patricio Toranzo y más cerca todavía al arquero Marcos Díaz». La página del DNI indeleble la confiere como «argentina, peronista, quemera y fanática de Green Day», porque en la vida hay que jugar bien y ponerle rock. Tiempo de charla con InfoGremiales:

«Trabajamos porque nosotros queremos llegar a una Argentina igualitaria, justa, soberana, hablo de los ideales que nos motivan a todos y todas para estar permanentemente en actividad»

Maia Daer

-Con 4 hijos, una pareja, abogada, legisladora porteña, Huracán, ¿cuántas horas tiene su día?

-¡Veinticinco! Una más que lo normal seguro (risas). No, 24, tratamos de combinarlo todo, tengo un buen compañero y al padre de mi hijo mayor que ayudan muchísimo en la convivencia y para la crianza. Eso es fundamental, tener personas que te acompañan, mi marido se ocupa de un montón de cosas. Lo que tiene que ver con el colegio, con el ingreso y el egreso de los nenes, son tres colegios distintos, secundario, primario y jardín, tres colegios públicos. De esa manera vamos empujando para que ellos estén bien. Ahora, los domingos son días innegociables, sí o sí almuerzo con mis hijos, podemos sumar a padres, suegros, es un plus, pero los domingos estoy con ellos, los seis juntitos. Como que con eso le vamos dando un equilibrio para no ser tan ausente, de no ser la mamá que los ayuda en la tarea.

-¿A qué se dedica su compañero?

-Es empresario, músico, deportista, todo lo que yo no soy. Es mi complemento y me ayuda muchísimo, él entiende de marketing, de todo lo que tiene que ver con comunicación. Al igual que Damián Deglauve, son dos personas que van ayudando y colaborando muchísimo conmigo.

-¿Y usted por qué se decidió a ser abogada?

-Abogada porque sufrí un abuso a los 9 años en un ascensor, eso hizo que yo crea que podíamos cambiar el mundo y en eso la vida fue determinando que el derecho penal fuera una de las formas de hacer justicia, de poner en valor ciertas capacidades. Que ante dos formas de transitar lo que sucedió la situación era o lo transformás en lucha o lo transformás en depresión. Mi forma fue transformar ese momento en lucha y estudié derecho por ello, también hice una diplomatura en violencia familiar y de género. Con todo eso fui complementando, y si bien no puede ejercer de la forma que me hubiese gustado, por todo el impacto que significó y significa lo vivido, sí colaboro. En la agrupación que conduzco, que es «Grito de Corazón», una de las patas más importantes tiene que ver con género, con violencia, con violencia en las infancias. Este es un tema del cual mucho no se habla pero que existe y hay que ponerlo en valor y eso es lo que me llevó primero al Derecho y después al tema de la violencia, no lo ejerzo judicialmente como me gustaría, pero sí como abogada de familia.

Maia Daer - InfoGremiales

-¿Hay alguna actividad sindical en su carrera?

-Hay militancia sindical, no integro ningún gremio dentro de una comisión directiva pero sí milito en APL (Asociación del Personal Legislativo) que es mi lugar de pertenencia, que ha estado en el Senado de la Nación durante muchos años, lo que generó la Casa del Senado como le decimos nosotros. Allí estoy con Norberto Di Próspero, que es mi secretario general, a quien respeto, acompaño y es una guía en el mundo sindical.

-Se presenta una figura galáctica o el Papa Francisco por decir una terrenal y le dice: «Maia, es Huracán o la política, tenés que quedarte con una actividad». ¿Cuál elige?

-Política y Huracán.

-¿Se queda con las dos?

-La peleo, no se pueden separar.

-Aunque la ingratitud…

-En las dos variantes es igual. Vos perdés un partido en Huracán y te putean, porque el jugador no está rindiendo como nos hubiese gustado o por el equipo que se armó, o porque hay lío dentro del equipo. Todo eso repercute políticamente si bien puedo achicar el impacto de estar en el club, por decirlo de alguna manera, Huracán no deja de ser mi parte, mi lugar de pertenencia.

-¿Dónde ingresó primero, en la política o en Huracán?

-Soy socia de Huracán desde muy chica, jugaba al hockey, y en paralelo integraba el centro de estudiantes, entonces no hay una cosa primero de la otra. Fueron dos caminos paralelos de distintas formas. Lo que si, estoy muy relacionada en que la agrupación se arma desde Huracán, un grupo de compañeros del club que fuimos impulsados e incentivados a salir al barrio y entonces fuimos a la Comuna, de la Comuna a la Ciudad, de la Ciudad a la Provincia de Buenos Aires primero y ahora estamos constituídos en 7 provincias y 40 municipios.

«Mi papá me crio como una hija mujer con los mismos derechos y oportunidades con los que crio a mi hermano, que es 5 años más chico y es varón»

-Le pregunto, como hincha de Racing, nos gusta creer que además de ganar en la competencia que sea nuestro club tiene algo especial, ganar jugando bien y otros valores utópicos. ¿Siente que su pertenencia a Huracán revela una cultura futbolística, una forma de vida, un mensaje?

-El club es el lugar donde la sociedad transforma parte de su realidad, hay distintas formas en cuanto a lo que uno puede ejercer, una de ellas es la transformación que dan los clubes, todos los clubes, y sobre todo las pasiones. «Uno puede cambiar un montón de cosas lo que no cambia nunca es la pasión», y volvemos entonces a la película «El Secreto de sus Ojos» que fue un hito y esa frase del film es una realidad. Yo en cualquier lugar del mundo sigo siendo quemera, de Parque Patricios y argentina, o sea eso no lo podés diferenciar. El abrazo que te dan los clubes es mucho más fraterno que la política, porque en la política hay otros intereses que pueden vulnerar cierto cariño, y en el fútbol lloramos todos porque uno tiene su bandera y nos va a ir mal a todos o nos va a ir bien a todos. Es como más concreto, en la política siempre hay diferencias, en el fútbol si sos de un cuadro y ganamos somos todos felices.

-Nombró «El Secreto de sus Ojos», le gusta el cine. Hay una película de terror, «La Llamada», jugando con la comparación, ¿Hubo una llamada telefónica en 2019 que le cambió la vida, e incluye terror, políticamente hablando?

-Sí, cuando me impulsaron a la candidatura de legisladora, yo lo hubiera evitado, pero fue: «vos tenés que estar ahí porque te necesitamos, nosotros queremos que estés ahí». Mi familia no estaba de acuerdo con que me exponga, entonces primero hablé con mi marido y dije que sí. Una vez que lo confirmé y estaba todo encaminado, se lo blanqueé a mi madre y mi padre. No fue el mejor regalo en el primer momento pero respetaron mi decisión. A los pocos días mi padre tuvo que reunirse con el Presidente, y Alberto le dice «Maia quería ser candidata». Mi papá le dijo que no era así pero que ya estaba, y Alberto sonriendo le dijo «a un Presidente no se le dice que no». Nos reíamos porque ahí mi viejo me decía «sos muy joven, muy chica, te falta crecer». Pero me va a ver toda su vida así, como mi abuela lo vio toda su vida a él, para mi papá seré una niña siempre.

-A todos los padres nos pasa. Ahora no podemos negar que Alberto Fernández no fue por el lado de su amigo Héctor Daer, fue directo a usted y le dijo «tenés que estar».

-Sí fue así (risas), veníamos hablando con Claudio Ferreño, que es el presidente del bloque en la Legislatura, con el cual milito en conjunto, él tiene el partido PARTE, el cual integro y nosotros tenemos la agrupación y después Alberto dijo «sos vos y no podés decir que no».

-¿Y la película es de terror, comedia, drama, con final abierto? ¿En qué rubro la ubicamos?

-En acción, porque generó un cambio en el que uno tiene que aprender a hacer en equilibrio, prestando atención hacia muchos que antes, las piñas pueden venir de cualquier lado en este momento, como también los abrazos, lo digo para no ser tan trágica. Uno abre un poco más el abanico de dónde está parado.

-¿Qué porcentaje de piñas y qué porcentaje de abrazos?

-Por suerte voy mejor con los abrazos que con las piñas.

-¿60-40, 80-20?

-Por ahora estoy en 80-20, en un par de años cuando me conozcan más por ahí saltan las rispideces.

-¿A Cristina Fernández se la destrata en primer lugar por su condición de mujer, sobre todo desde algunos referentes concretos de la dirigencia sindical?

-No creo que el sindicalismo la destrate por su condición de mujer sino porque tienen diferencias respecto a las políticas públicas que ejercen. Sí creo que a nivel general a una mujer le cuesta mucho más y voy a la parte muy clara de que si un hombre grita en un escenario está imponiéndose con su voz. Ahora, si una mujer hace lo mismo es una loca y esa es una realidad que nos va a costar años modificar, si bien se ha avanzado muchísimo en lo que tiene que ver con la igualdad del hombre y la mujer. Ustedes, los hombres, todavía tienen unos peldaños más arriba en esos derechos y equidad. Sí creo, y en eso te sumo a Graciela Camaño, a Lilita Carrió y otras, o sea tenemos muchas mujeres fuertes que han llegado a ciertos lugares y es mucho más la crítica a su carácter que por ahí en un hombre se ven como virtudes.

-Sumo a Isela Constantini, la ex titular de Aerolíneas Argentinas, a esas mujeres que nombró para preguntarle, incluyendo a Cristina. ¿Ellas han tenido que tomar actitudes «machirulas» para decir «de acá no me muevo»?

-No creo que sean actitudes machirulas.

«La violencia en las infancias es un tema del cual mucho no se habla pero que existe y hay que ponerlo en valor y eso es lo que me llevó primero al Derecho y después al tema de la violencia, no lo ejerzo judicialmente como me gustaría, pero sí como abogada de familia»

-Lo digo como crítica al machirulismo, reformulo: comportarse como hombres para entrar en terreno de hombres.

-Ahí te hago la crítica yo. No es entrar en un terreno de hombres, es entrar en un terreno que muchas veces los hombres lo creen propio y a la mujer le cuesta incorporarse al mismo. Sucede que entonces, a veces, hay que gritar un poco más para que te den ese espacio, pero no es un terreno de hombres, es un terreno que es político.

-Touché, bien jugado, gol suyo y saco del medio. ¿Nos tendrá que hacer coaching como quizás lo hace con su padre también?

-(Risas) Mi padre dialécticamente todavía tiene mucho machirulo, siempre dije que fui criada por un varón ahí asumo como que en algún punto también pensaba que los varones tenían ciertos derechos y que mi padre me los había dado. Viéndolo con palabras de ahora, mi papá me crio como una hija mujer con los mismos derechos y oportunidades con los que crio a mi hermano, que es 5 años más chico y es varón. Nos brindó la misma posición para los dos, las mismas oportunidades y yo decía «me cría como un varón» porque me llevaba a las canchas de fútbol. ¿Y qué no llevarme a una cancha siendo mujer? Me costó verlo hasta desde lo propio.

-Había sectores especiales para que se ubicaran las mujeres en los estadios.

-Es más, hay canchas que aún lo mantienen, y doy otra vuelta de rosca, Sanidad es la primera obra social que desde hace muchísimos años, antes de la ley de matrimonio igualitario, incorporaba convivientes con denuncia policial nada más, del mismo sexo, y a su vez es uno de los primeros gremios que incorpora en su estatuto la autopercepción para que una delegada que es trans pueda serlo y estoy hablando de los finales los 90. Cuando vamos a derechos el derecho está, y hablé de mi padre y otras generaciones. A él, por ejemplo, le quedan algunas palabras a incorporar, pero él es quien me dice que yo tengo que hablar mejor de mujeres y varones, «tenés que decir todos y todas» me insiste, y cuando una va a la realidad concreta, te repito a mí me crio con todos los derechos y con todas las oportunidades que le brindó a mi hermano.

-Debe disfrutar cuando lee que su padre escribe un tuit o un mensaje y usa el inclusivo.

-Lo usa mucho antes que yo, es mucho más aggiornado y eso también tiene que ver con su trabajo el lugar que le toca ocupar y a quienes representa.

-¿Si Evita viviera sería peronista, kirchnerista, albertista, liberal?

-Peronista, no tengo dudas.

-¿Sería feminista?

-Siempre fue feminista.

-Hablando de Evita, qué opinión le merece lo que dijo el juez supremo Caros Rosenkrantz, quizás una variante de aquella frase de Macri respecto a «que se muera el que se tenga que morir», pero en formato de que detrás de una necesidad no hay un derecho.

-Una barbaridad. A esta altura de la vida los derechos ya vienen ganados, ya están constituidos, son parte de la ciudadanía, pensar que donde hay una necesidad no hay un derecho está hablando de la postura ideológica que ellos tienen, y de que somos diferentes. Si uno va a que un necesitado no tiene derechos es porque vos estás generando que esa persona tenga menos posibilidades y a su vez estás dando menos igualdad. Y trabajamos porque nosotros queremos llegar a una Argentina igualitaria, justa, soberana, los ideales son los que nos motivan a todos a estar permanentemente en actividad, y con eso vos decís: Señor juez supremo, ¿cómo va a impartir justicia con esa mirada? Por eso cuando hablamos mucho de capacitar en forma igualitaria a los jueces nos referimos a eso, a que si hay una necesidad hay un derecho, y no es solo un tema de sentido común, es un tema constitucional, hay necesidades que tienen que ser cubiertas. Lo que pasa es que ésa es la postura y la bajada de línea que da la Corte, ahora tenemos que ver bien cómo empiezan a salir los fallos con esta postura política, porque no es una postura judicial.

-¿Le jode que gran parte de la opinión pública cuestione más a la política y al sindicalismo que a la propia Corte? Bajo argumentos como «con un 70% de inflación a mí la Corte no me cambia la vida«

-La sociedad critica aquello que conoce, a la Justicia se la crítica solamente si pasaste por ella. Si no viviste un juicio, algo que te haya involucrado que te tengan que condenar o tenés que reestablecer un derecho que lo tenés dañado, si no pasaste por eso a la justicia se no llega. Entonces el único que puede juzgar a la Justicia es aquel que haya pasado por un proceso judicial, un expediente, ir a Tribunales, saber que es tedioso. Yo voy a las cosas básicas, los abogados tenemos honorarios que están buenísimos, está bárbaro vivir de eso, es lo que nos reconforta, son nuestros haberes. Ahora, cuando vos ves a una persona que se tiene que divorciar y no tiene ningún tipo de recurso, no se puede negociar y se tiene que llegar a un acuerdo de alimentos porque no tiene para pagarlo, entonces ahí no sabés si hay Justicia, entonces ves un desequilibrio.

-Vamos a coincidir que no somos todos iguales ante la ley, aunque la ley lo diga.

-Somos todos iguales ante la ley en las mismas circunstancias y lamentablemente no todos tenemos las mismas circunstancias.

«Si uno va a que un necesitado no tiene derechos es porque vos estás generando que esa persona tenga menos posibilidades y a su vez estás dando menos igualdad»

-Como abogada se preocupó por defender a monotributistas.

-Aprendí muchísimo de contaduría, fui directora de auditoría en el Senado, no tengo título de contadora pero puedo colaborar en los procesos simples y en llevar adelante la administración, colaboro mucho con mi marido en la empresa. Tuve que aprender a hacer un montón de cosas que como abogada me decía «eso no sirve para nada». Resulta que después te das cuenta que sirve un montón. Aprendí mucho y me gusta, y todo lo que tiene que ver con nuestros compañeros, me dicen tengo un problema con la AFIP, tengo que mandar una carta, soy más contadora de hecho que abogada en ese caso, está mal usar un título que no me corresponde pero la contaduría del Senado me dio muchísimo aprendizaje.

-Apuntaba a esa vocación, el monotributismo es fraude laboral y una realidad en el país. Ahí no hay sindicatos ni CGT, ¿es esa la foto que nos ofrece la peor cara de una realidad laboral?

-Tenemos dos tipos de monotributos por más que sea uno solo, lo que tenemos que ver es para qué se utiliza. El monotributo tiene una finalidad que tiene que ver con los pequeños comerciantes, los que facturan poco, los comercios chiquitos, eso es solucionarles la vida y no tener que andar con libros, el IVA, compra, ingreso, el debe y el haber. Les facilitaste la vida a ellos. Después, la mala utilización que se le dio para que las empresas contraten personal de forma irregular es otra cosa y tiene que ver también con la mala política de policía que se ejerce. El Estado es el primero que contrata monotributistas y ahí tenemos que hacer nosotros la autocrítica y decir que la Ciudad de Buenos Aires tiene una cantidad enorme de contratados. Porque tendríamos que decir: vayamos por los derechos, y creo que el gremio incorporó a muchísimos compañeros y compañeras que eran monotributistas y estaban en lucha. Pero esa alternativa tiene que ser una constante y una política de Estado para decir «esto no lo vamos a hacer más». Cuando vas a una pequeña pyme y te dicen «pero ustedes no lo hacen», o cuando el pibe que te va a hacer la inspección es contratado, no podés. ¿De qué lado te parás? Quedás en una disyuntiva bastante complicada y compleja.

-La reforma laboral no va a solucionar esto, la que plantea la derecha

-Las reformas laborales nunca solucionan estas cosas, intentaron un montón de veces imponer ciertas cosas, han bajado el 13% las jubilaciones en algún momento de la vida política nacional y sin embargo eso no soluciona. Y hay que tener en cuenta que las empresas, cuando económicamente el país está funcionando y tienen dinero, nunca se quejaron de los derechos laborales. No es que si a la empresa le va bien la empresa contrata, tiene que ver con otra postura y querer sacarse políticamente las cosas de encima. No soy de las que cree en las cofradía de los juicios laborales, si hay un juicio laboral es porque hubo algo que no estuvo bien hecho, porque si uno puede ir a un juicio laboral está seguro de que hizo todo bien.

-¿Tiene alguna pesadilla respecto a que se anule la Asamblea del Año XIII y se apruebe la esclavitud con el voto popular?

-No lo tengo como pesadilla, sí creo que, y voy a los dichos de la compañera Patricia Bullrich, que es bastante fuerte decir que «la deuda se va a pagar con los ahorros de los argentinos». A Horacio Rodríguez Larreta diciendo que las indemnizaciones no tienen que estar más, son posturas políticas respecto a las relaciones laborales. Se tiene que mantener las indemnizaciones como también los convenios colectivos de trabajo, en cuanto a que un empleado, que está en inferioridad de condiciones, y quienes lo emplean estén en las mismas condiciones, teniendo una base que lo sustente. Eso incluye mantener las las paritarias y la relación que hay entre empleadores y trabajadores en forma igualitaria y no desproporcional.

-Cercana a Sanidad, usted sabe  que de la pandemia no vamos a salir mejores, que el personal de salud en plena ola de Covid tuvo que luchar por paritarias dignas y condiciones de trabajo frente a niveles de destrato inconcebibles.

-Los aplausos nos duraron dos meses.

-Lo dijo en primera persona del plural.

-Crecí relacionada a Sanidad, pertenezco al gremio hace muchos años, tengo muchos amigos aquí, los conozco mucho por haber transitado, en este caso sí, como «la hija de». Conocí a un montón de compañeros y compañeras que laburan dentro del gremio no estoy ajena a sus realidades como tampoco lo estoy ajena porque soy parte de la ciudadanía. Y en pandemia eso implicó ver a quienes no podían salir, que vivían en burbujas para poder volver a la casa o al que vivía solo y que pasó a vivir con dos compañeros por el miedo de contagiar a su familia. Trabajando por la salud de todos y todas, ahí tuvimos que salir a decir «che, la plata no alcanza». Ellos y ellas corrieron toda la paritaria. Uno entiende que la salud fue la más afectada el nivel económico porque hubo que hacer inversiones enormes para poder estar adecuado a las protecciones que necesitaban tanto los empleados como las personas que iban a atenderse, pero también los tenés que tener dignamente porque es un tema psicológico. Porque las vacaciones profilácticas no existieron en pandemia y también tuvieron que sufrir atendiendo a sus propios compañeros.

-¿A futuro se ve ocupando un cargo ejecutivo o como la primera mujer al mando de la CGT?

-Ejecutivo. Admiro demasiado la carrera sindical y no la tengo.

-¿En esa vocación ejecutiva, en este «Frente de Todos contra Todos», tampoco alcanzan los encendedores para todas las pipas de la paz que se necesitan para serenar tanta interna feroz?

-No, creo que por naturaleza soy mediadora, siempre metida en quilombos de los demás, cuando me dedico a divorcios, trato de llegar a acuerdos. El divorcio la parte más trágica de un matrimonio, una familia, y hay que lograr transitarlo de la mejor manera, con acuerdos. Fijate que hay chicos de por medio a veces, que no son premios, que son seres que tienen un montón de derechos, y hay que lograr el equilibrio para que las luchas, las lastimaduras que hay entre los adultos no los toquen. Dentro de las cosas que hago está esa convicción y vocación y también aporto desde mi naturaleza de no prenderme en el chicaneo, el boludeo y más.  Vamos a las cosas concretas cómo le mejorás la vida a la gente y después busquemos el acuerdo y pensemos para qué estamos acá, caso contrario perdemos tiempo.

Una de las grietas del propio Gobierno, y con dinámica permanente, es discutir si el kirchnerismo es peronismo, lo cual infiere también una pérdida de tiempo vital.

-El kirchnerismo es una fracción del peronismo, no podemos negar que el kirchnerista es peronista.

«El kirchnerismo es una fracción del peronismo, no podemos negar que el kirchnerista es peronista«

-En otra entrevista le preguntaba al Chango Spasiuk si una canción puede cambiar el mundo. Y el nos dijo, «si está pensando en cambiar el mundo empiece por usted», ¿suscribe?

-Totalmente, nosotros lo que tenemos que hacer es dejar de pelear nuestro ego con el ego del de al lado sino pelear con nuestro propio ego para ser un poco mejores.

-Y el día que la Argentina establezca el impuesto al ego pagamos la deuda externa?

-Con creces.

-Diga algo sobre Héctor Daer y no como triunviro de la CGT, lo que prefiera.

 -A lo ya dicho agregaré que es muy buen abuelo, somos dos hermanos y le dimos 7 nietos, o sea todo se multiplicó como en la película de «Los Gremlins». Siempre nos dio demasiadas libertades y supo dejarnos ser, dejarnos crecer y con mi vieja al lado entre los dos, es muy muy familiero.

-¿Un padre celoso?

-No. Me cuando voy a vivir con mi marido, yo ya tenía a mi hijo mayor. Mi marido era mi mejor amigo, dejo de serlo y a los 15 días se vino a vivir conmigo. Fue todo muy rápido, tanto que a los 6 meses quedo embarazada de mi segundo hijo. Mi viejo entonces lo agarró a mi marido y le dijo: «Estoy muy feliz por ustedes, pero no tienen retorno. Te lo aclaro ahora, te hiciste cargo de esto ahora te haces cargo para siempre». (risas).

-Le aplicó peronismo expreso.

-Nos reímos siempre de esa frase. Mi papá es muy bueno, no tengo nada que decir, incluso creo que tendría que haber sido un poco más exigente cuando éramos chicos pero nos crio así.