Liquidez en criptomonedas: por qué importa mucho más cuando aumenta el volumen

Comprar 500 euros en Bitcoin suele ser bastante sencillo. Se introduce la cantidad, se confirma la operación y, si el mercado tiene suficiente actividad, probablemente la diferencia entre el precio esperado y el precio final sea pequeña. Ahora cambiemos la cifra. En lugar de 500 euros, una empresa necesita ejecutar una operación por varios millones. Aquí la situación empieza a ser diferente.

El precio que aparece en pantalla no significa que exista una cantidad ilimitada de activos disponible a ese mismo nivel. Para bancos, fondos, plataformas de trading y otros participantes profesionales, la provisión de liquidez de criptomonedas puede influir directamente en la calidad de ejecución y en el coste real de operar. Y ese coste no siempre aparece claramente en una tabla de comisiones.

El precio de Bitcoin no es un único precio

Cuando alguien consulta la cotización de BTC, ve una cifra concreta. Por ejemplo, 90.000 euros. Es fácil interpretar ese número como «el precio de Bitcoin». En realidad, detrás existe un libro de órdenes con compradores y vendedores dispuestos a negociar diferentes cantidades a distintos precios. 

Supongamos que una empresa quiere comprar 100 BTC. Quizá haya 10 disponibles cerca del mejor precio. Los siguientes 20 se ofrecen algo más caros. Para completar toda la operación, la orden tendrá que seguir avanzando por diferentes niveles. El resultado es que el precio medio pagado puede terminar siendo superior al que aparecía inicialmente en pantalla. Eso es precisamente lo que hace que la profundidad del mercado sea tan importante.

Una comisión baja puede salir cara

Imaginemos dos plataformas. La primera cobra una comisión ligeramente menor, pero tiene poca profundidad para el activo que queremos negociar. La segunda tiene una tarifa algo superior, aunque dispone de mucha más liquidez.

¿Cuál resulta más barata? No podemos saberlo mirando únicamente las comisiones. Si una orden grande provoca un slippage considerable en la primera plataforma, el supuesto ahorro puede desaparecer rápidamente. Para operaciones institucionales tiene más sentido observar el coste completo de ejecución: comisión, spread, profundidad disponible y diferencia entre el precio esperado y el precio realmente obtenido. A veces, unos pocos puntos básicos de slippage representan mucho más dinero que una pequeña diferencia en tarifas.

La liquidez también afecta a quien necesita vender

El problema funciona en ambas direcciones. Una institución puede necesitar reducir una posición rápidamente. Si intenta vender una cantidad considerable en un mercado poco profundo, su propia orden puede presionar el precio a la baja. Esto plantea una cuestión práctica: no basta con saber si un activo «se puede negociar».

Hay que preguntarse cuánto puede negociarse razonablemente sin alterar demasiado el mercado. Dos pares pueden mostrar precios y volúmenes aparentemente similares, pero comportarse de manera muy distinta cuando reciben una orden grande.

¿Qué ocurre cuando el mercado se mueve de repente?

La liquidez tampoco es una cifra fija. Puede parecer abundante durante una sesión tranquila y cambiar rápidamente cuando aumenta la volatilidad. Pensemos en una noticia inesperada que provoca una caída brusca del mercado. Muchos participantes intentan cancelar órdenes, reducir posiciones o reaccionar al mismo tiempo. El libro que parecía profundo unos minutos antes puede cambiar considerablemente. 

Para una institución, por tanto, no basta con observar cómo funciona la ejecución durante condiciones normales. También interesa saber qué sucede en esos momentos menos cómodos. ¿Cómo se comportan los spreads? ¿Sigue existiendo suficiente profundidad? ¿Puede la infraestructura procesar un aumento repentino de actividad? Las respuestas suelen ser más reveladoras que una fotografía del mercado tomada en un día tranquilo.

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No todas las empresas necesitan la misma liquidez

Una fintech que permite a sus clientes comprar pequeñas cantidades de criptomonedas tiene un perfil diferente al de un fondo que ejecuta órdenes millonarias. Un market maker tendrá necesidades distintas a ambos. Por eso, hablar simplemente de «mucha liquidez» resulta demasiado genérico.

Conviene analizar qué activos se negociarán, cuál será el tamaño habitual de las órdenes y con qué frecuencia se operará. También importa cómo se ejecutarán esas operaciones. Una estrategia automatizada que envía muchas órdenes pequeñas no utiliza la liquidez del mismo modo que una institución que necesita completar una única transacción de gran tamaño.

El volumen publicado no cuenta toda la historia

Una cifra elevada de volumen puede parecer una señal suficiente para evaluar un mercado, pero no siempre explica qué ocurrirá con una operación concreta. La distribución de las órdenes importa. Puede existir mucho volumen total y, aun así, poca profundidad cerca del precio actual en un momento determinado.

Por eso, las instituciones suelen necesitar una visión más práctica: cuánto pueden comprar o vender, a qué precios y con qué impacto probable. Al final, esa es la pregunta que realmente afecta al resultado.

La mejor liquidez es la que sigue ahí cuando hace falta

En condiciones ideales, ejecutar una operación parece fácil. La verdadera prueba llega cuando el volumen aumenta o el mercado empieza a moverse rápidamente. Para una institución, disponer de acceso a una liquidez profunda puede ayudar a conseguir una ejecución más consistente y reducir el impacto de órdenes grandes. Pero evaluar esa liquidez exige mirar más allá del volumen anunciado o de la comisión más baja.

Hay que observar cómo se comporta el mercado en la práctica. Porque cuando una orden es suficientemente grande, conseguir comprar o vender no suele ser el problema. La cuestión importante es a qué precio termina haciéndolo realmente.

Descargo de responsabilidad: Este artículo tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoramiento financiero, de inversión ni de trading. No debe interpretarse como una recomendación para comprar, vender o mantener ninguna criptomoneda o activo digital. Los mercados de criptomonedas son altamente volátiles, y la inversión en activos digitales conlleva el riesgo de perder parcial o totalmente los fondos invertidos. Antes de tomar cualquier decisión de inversión, es fundamental realizar una investigación propia y evaluar cuidadosamente la tolerancia al riesgo.