Las jubilaciones perdieron más de 27% de poder adquisitivo con la nueva fórmula de actualización

Un informe del CEPA reveló que las jubilaciones perdieron 27,4% de poder adquisitivo tras el cambio en la fórmula de actualización impulsado por el Gobierno, con un impacto aún mayor en quienes cobran el haber mínimo debido al congelamiento del bono.

Las jubilaciones en Argentina acumulan una pérdida del 27,4% en términos reales desde la implementación del nuevo esquema de actualización dispuesto por el gobierno de Javier Milei, según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA). El deterioro es aún más severo entre quienes perciben el haber mínimo, debido al congelamiento del bono compensatorio que no fue actualizado desde marzo de 2024.

El cambio en el mecanismo de movilidad previsional se concretó a través del DNU 274/2024, que reemplazó la fórmula establecida por la Ley 27.609 —basada en la evolución de salarios y la recaudación— por un sistema de ajuste exclusivo por inflación. Esta modificación fue clave para que el Ejecutivo lograra el superávit fiscal, aunque tuvo un fuerte impacto sobre los ingresos de los jubilados.

De acuerdo con el informe de CEPA, tras los aumentos de diciembre, la jubilación mínima sin bono se ubicó en $340.886. Sin embargo, si se hubiera mantenido la fórmula anterior, el haber mínimo habría alcanzado los $434.279, lo que implica una diferencia mensual de $93.393. El estudio sostiene que la fórmula derogada “hubiera sido superadora en el tiempo” y fue eliminada “en el preciso momento en que podía comenzar a mejorar los haberes”.

El centro de estudios explica que el esquema previo tenía un rezago que permitía que las jubilaciones le ganaran a la inflación cuando esta comenzaba a desacelerarse. En cambio, con el sistema actual, si bien los haberes no seguirían perdiendo poder adquisitivo, tampoco podrían recuperar lo ya perdido.

La situación es particularmente crítica para quienes cobran la jubilación mínima con bono. El refuerzo mensual permanece congelado en $70.000 desde marzo de 2024, lo que provocó una fuerte licuación de su valor real. Mientras los haberes jubilatorios aumentaron un 154% entre marzo de 2024 y diciembre de 2025, la mínima con bono incluido solo se incrementó un 101%.

Según el análisis, para mantener su poder de compra original, el bono debería haber alcanzado en diciembre de 2025 los $177.485. La diferencia de $107.485 representa el recorte mensual que sufren los jubilados de menores ingresos por la falta de actualización de este complemento. En este escenario, las jubilaciones con bono se ubican un 16,8% por debajo de los niveles registrados en el último trimestre del gobierno anterior.

El informe también señala que el inicio de la actual gestión implicó un “rápido retroceso” de los haberes: una caída del 26,3% para jubilaciones sin bono y del 21,3% para aquellas que lo perciben. Estos niveles colocan el poder adquisitivo actual alrededor de un 3% por debajo del promedio registrado durante la década de 1990.

A este panorama se suma el veto presidencial a iniciativas legislativas destinadas a recomponer los ingresos previsionales. En agosto de 2025, el Poder Ejecutivo anuló una ley que contemplaba un aumento excepcional del 7,2% para completar la inflación de enero de 2024 y elevaba el bono a $110.000. De haberse aplicado, la jubilación mínima con bono habría alcanzado los $446.935, recuperando el poder adquisitivo perdido tras la asunción de Milei.

Por último, CEPA advierte que la finalización de la moratoria previsional en marzo de 2025 profundiza la crisis del sistema. Sin esta herramienta, “9 de cada 10 mujeres y 8 de cada 10 varones que alcanzan la edad jubilatoria no pueden acceder a una jubilación” por no reunir los 30 años de aportes. En esos casos, deben recurrir a la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), que equivale al 80% de una jubilación mínima y exige una edad mayor de acceso para las mujeres.