Langostinos: Mientras el SOMU negocia mejores condiciones, más de dos mil marineros «aceptan» firmar contratos individuales de ajuste

Una masiva inscripción para embarcar bajo condiciones de ajuste revela la urgencia económica de los trabajadores en medio del conflicto entre el sindicato de marítimos SOMU y las empresas, que mantiene paralizada gran parte de la actividad pesquera.

Más de dos mil marineros se inscribieron en apenas 48 horas para firmar contratos de ajuste individuales y embarcar en la próxima temporada de langostino, en una convocatoria impulsada por la empresa Conarpesa. El dato, que sorprendió incluso a la propia compañía, expone la presión laboral en el sector y marca un punto de inflexión en medio del conflicto entre las cámaras empresarias y el SOMU.

La convocatoria repasada por la Revista Puerto, fue lanzada por el presidente de la firma, Fernando Álvarez Castellano, a través de un correo electrónico destinado a cubrir posibles vacantes ante la negativa de parte del personal a embarcar bajo condiciones de ajuste. Sin embargo, la totalidad de la tripulación efectiva de la empresa terminó aceptando el acuerdo sin objeciones, por lo que no fue necesario incorporar nuevos trabajadores, pese al aluvión de inscripciones.

Ante la magnitud de la respuesta, desde la empresa no descartaron evaluar mecanismos para incorporar a los postulantes en el futuro, incluso bajo la figura de pasantes con un salario asegurado. La intención, según expresó Álvarez Castellano, sería formar mano de obra “no sindicalizada” para próximas temporadas, lo que abre un nuevo frente de tensión con el gremio.

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El escenario legal agrega un componente de incertidumbre. La vigencia de una medida cautelar sobre la reforma laboral permite que quienes firmen estos acuerdos puedan reclamar judicialmente la diferencia salarial respecto del convenio colectivo. Aun así, la empresa decidió avanzar bajo estas condiciones, recordando el antecedente de la temporada anterior, cuando la actividad estuvo paralizada durante tres meses.

Mientras se espera la habilitación oficial de la temporada por parte del INIDEP, los únicos barcos listos para zarpar son los de Conarpesa. El resto de las compañías agrupadas en cámaras empresarias mantiene sus flotas inactivas a la espera de un acuerdo con el SOMU, en una negociación que permanece estancada y sin señales de resolución inmediata.

En este contexto, el dato más significativo es la disposición de miles de trabajadores a embarcar por fuera del convenio vigente. La urgencia económica parece imponerse sobre la disputa sindical y empresarial, y deja a los marinos expuestos a condiciones laborales inciertas.