La empresa de Awada entró en crisis: acordó reducir cargas patronales y pagar el 70% de los salarios como no remunerativos para evitar despidos

El grupo textil Altatex, propiedad de la familia Awada, firmó un acuerdo con tres gremios para pagar durante tres meses el 70% de los salarios como concepto no remunerativo. La medida, homologada por el Gobierno, busca aliviar costos laborales en medio de la caída del consumo y el impacto de las importaciones, y evitar despidos en la compañía. Daniel Awada había manifestado públicamente su respaldo a la apertura de importaciones impulsada por el Gobierno.

La crisis que atraviesa la industria textil argentina, marcada por la apertura de importaciones y la caída del consumo interno, comenzó a impactar también en las grandes compañías del sector. El Grupo Altatex, perteneciente a la familia Awada, acordó con los gremios una reducción temporal en el pago de cargas patronales y abonará durante al menos tres meses el 70% de los salarios como concepto no remunerativo, en un intento por evitar medidas más drásticas como despidos o cierres de plantas.

Altatex es uno de los grupos textiles más relevantes del país. Cuenta con más de mil empleados, una red de más de 70 talleres asociados y es propietario de marcas reconocidas del mercado de indumentaria como Cheeky, Como Quieres y Awada. La empresa está presidida por Daniel Awada, hermano de Juliana Awada, la exprimera dama que durante años fue también una de las caras visibles de la marca familiar fundada por el holding.

El acuerdo firmado con los sindicatos establece que entre febrero y abril la empresa liquidará el 70% del salario como monto no remunerativo, lo que implica que ese porcentaje quedará exento del pago de aportes y contribuciones a la seguridad social. El documento aclara, sin embargo, que el salario neto de los trabajadores no se verá afectado y que los aportes correspondientes a la obra social y a los sindicatos se seguirán realizando sobre el 100% del sueldo bruto.

El entendimiento fue firmado con la Unión Cortadores de la Indumentaria (UCI), el Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines de la República Argentina (SETIA) y el Sindicato Obrero de la Industria del Vestido y Afines (SOIVA), y posteriormente homologado por el Ministerio de Capital Humano. La medida se ampara en el Decreto 633/2018, que permite a las empresas reducir temporalmente las cargas patronales en contextos de crisis comprobada ante la Secretaría de Trabajo.

La situación resulta llamativa si se tiene en cuenta que el año pasado el grupo inauguró una nueva planta en Tigre tras una inversión superior a los 10 millones de dólares. El objetivo del proyecto era consolidar una base logística capaz de distribuir más de 10 millones de prendas al año. En ese momento, Daniel Awada había manifestado públicamente su respaldo a la apertura de importaciones impulsada por el Gobierno, al considerar que podía contribuir a regular los precios locales.