El hotel, uno de los más emblemáticos de la capital de Salta, aplicó una reducción del 50% en la jornada de unos 50 trabajadores ante la caída de huéspedes y reservas. El sector se encuentra actualmente retraído y enfrenta aumento de costos.
La crisis económica y la caída del turismo comenzaron a impactar con fuerza en el sector hotelero argentino. En la ciudad de Salta, uno de los establecimientos más emblemáticos decidió reducir la jornada laboral de su personal ante la fuerte disminución de huéspedes y reservas registrada en los últimos meses.
Se trata del histórico Hotel Salta, ubicado frente a la plaza 9 de Julio, que resolvió aplicar una reducción del 50% en la jornada laboral de su plantilla, medida que afecta a unos 50 trabajadores. La decisión fue comunicada mediante un telegrama interno en el que la empresa explicó que responde a la baja sostenida de la actividad turística.
Desde el establecimiento señalaron que la medida tiene carácter transitorio y está vinculada al actual período de baja demanda. Según explicaron, el objetivo es mantener el hotel en funcionamiento y preservar los puestos de trabajo, evitando suspensiones totales o despidos masivos en un contexto económico complejo para el sector.
La situación del hotel refleja un panorama más amplio que atraviesa la industria turística. Empresarios hoteleros de Salta advirtieron que la caída del poder adquisitivo, sumada al tipo de cambio, provocó una temporada turística muy por debajo de las expectativas, con menos visitantes y estadías más cortas.
Además, indicaron que quienes viajan actualmente permanecen menos noches y reducen sus gastos, lo que repercute directamente en los ingresos de hoteles y servicios vinculados al turismo. Este escenario no se limita al norte del país, sino que se replica en distintos destinos turísticos de Argentina.
De acuerdo con datos de la Asociación de Hoteles de Turismo de la República Argentina (AHT), durante 2025 el sector perdió en promedio diez puestos de trabajo por día, en un contexto marcado por fuertes aumentos de costos operativos, como tarifas eléctricas que subieron hasta un 400% y aumentos inmobiliarios cercanos al 500%. Frente a esta situación, muchas empresas optan por contrataciones temporales o ajustes en la jornada laboral para sostener el empleo y atravesar la caída de la demanda.




