La crisis de Granja Tres Arroyos expone el delicado momento de la industria avícola: “La solución dependerá de la aparición de capitales”

El intendente de Concepción del Uruguay, José Eduardo Lauritto, advirtió que la empresa Granja Tres arroyos SA redujo drásticamente su personal y que el principal interrogante pasa por la falta de financiamiento. La firma pasó de tener cerca de 1.280 trabajadores en su planta de faena a una dotación significativamente menor tras un año de reestructuración.

La crisis que atraviesa Granja Tres Arroyos, una de las empresas avícolas más importantes del país, encendió las alarmas en todo el sector productivo argentino. El intendente de Concepción del Uruguay, José Eduardo Lauritto, advirtió que la solución del conflicto “dependerá de la aparición de capitales”, en un contexto donde la firma impulsó un Procedimiento Preventivo de Crisis y redujo drásticamente su dotación de personal. Según detalló el jefe comunal, la empresa llegó a contar con cerca de 1.280 trabajadores en su planta de faena en esa ciudad entrerriana, una cifra que se redujo significativamente en los últimos meses.

Lauritto recordó que la compañía inició hace aproximadamente un año un proceso de reestructuración en el que eliminó beneficios laborales históricos, acordó retiros voluntarios y desvinculaciones de trabajadores, y cerró la planta de Becar. “Lo que perdió Concepción del Uruguay en materia de empleo es muy importante”, expresó el intendente, al describir la caída de puestos de trabajo en distintas áreas de la compañía. A pesar de la magnitud del ajuste, el jefe comunal destacó que, a diferencia de otras crisis empresariales, la firma continuó operando, pagando salarios y manteniendo la actividad productiva.

Para Lauritto, el principal interrogante ya no pasa por las condiciones laborales o las reestructuraciones internas, sino por la capacidad financiera de la empresa para sostenerse en el tiempo. “Ha aparecido el verdadero problema: si la empresa tiene o no tiene dinero”, afirmó. En ese sentido, consideró que será difícil encontrar inversores o socios estratégicos para una compañía que atraviesa una situación económica delicada, aunque remarcó que la actividad avícola sigue siendo rentable y que los activos productivos conservan su valor. “Acá no hay buenos ni malos. Lo que hay que ver es cómo aparece el dinero para que la actividad pueda seguir adelante”, concluyó.

El conflicto de Granja Tres Arroyos no es un caso aislado. La industria avícola argentina enfrenta en los últimos años una creciente presión por el aumento de los costos de producción, la caída del consumo interno y la apertura de importaciones que afectó la competitividad del sector. A nivel nacional, empresas de menor porte ya habían anunciado cierres o reducciones de personal, pero la situación de uno de los principales actores del rubro pone en evidencia la fragilidad de una cadena que genera miles de puestos de trabajo directos e indirectos en distintas provincias.

El intendente Lauritto sostuvo que el diálogo entre la empresa, los trabajadores, los sindicatos y los distintos niveles del Estado será clave para intentar encontrar una salida. “No soy de los que creen que los conflictos se arreglan gritando. Lo mejor que nos puede ocurrir es encontrar una solución que preserve la actividad y las fuentes de trabajo”, señaló. Mientras tanto, la comunidad de Concepción del Uruguay y el sector avícola nacional permanecen a la espera de que aparezcan los capitales necesarios para evitar una crisis de mayores dimensiones.