El cosecretario general de la CGT y secretario general del Sindicato de Empleados de la Industria del Vidrio y Afines de la República Argentina (SEIVARA), Cristian Jerónimo, expuso en el 62° Coloquio de IDEA donde llamó a reconstruir la confianza en las instituciones, advirtió que el sector formal «cada vez se achica más» y planteó que el sindicalismo debe representar también a los trabajadores informales y de plataformas. «No alcanza con decir ‘vamos a defender tu derecho'», afirmó.
En el marco del 62° Coloquio de IDEA en Mar del Plata, el cosecretario general de la CGT, Cristian Jerónimo, participó de un panel sobre el futuro del trabajo y las instituciones en el que trazó un diagnóstico crudo sobre la pérdida de credibilidad del sindicalismo y los desafíos que enfrenta frente a las nuevas formas de empleo. A sus 42 años, Jerónimo, presentado como la figura más joven en llegar a la conducción de la central obrera, llega al debate en un contexto de fuerte caída de la confianza en las instituciones. «Cualquier país que sueña con desarrollarse necesita instituciones robustas, fuertes, pero por sobre todas las cosas con credibilidad», sostuvo, y atribuyó la desconfianza social a «no estar a la altura de las circunstancias muchas veces de lo que demandaba la sociedad en su conjunto».
Consultado sobre cómo debe adaptarse el sindicalismo a las transformaciones tecnológicas y a las nuevas formas de trabajo, Jerónimo optó por una mirada propositiva. «Las nuevas formas de trabajo ya están, la tecnificación, los procesos que impactan al proceso productivo. No nos tenemos que limitar a ver cómo la frenamos, sino todo lo contrario, cómo la complementamos para que esa inserción de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías tenga un impacto favorable en la vida de los trabajadores», planteó. En ese sentido, consideró que las herramientas tecnológicas que generan mayor competitividad y productividad «pueden ser mayor generador de puestos de trabajo», aunque advirtió sobre la necesidad de «preparar y formar a esos trabajadores para que sean más calificados».

El dirigente sindical dedicó buena parte de su intervención a la crisis de representación que atraviesa el mundo del trabajo. «Hoy el sector formal cada vez se achica más, la migración al sector informal sigue creciendo, el pluriempleo, los trabajos de plataforma. Nosotros tenemos que entender que la representación no tiene que ser solamente para los trabajadores del sector formal, sino cómo construimos una representación transversal a todos los sectores», afirmó. Y agregó: «Cada vez es más chico el sector al que le hablamos con derechos. El mundo del trabajo es mucho más amplio y nosotros tenemos que encontrar la síntesis para poder llegarle a todos esos trabajadores». Jerónimo también destacó la irrupción de los jóvenes y de las mujeres en el mundo sindical como una oportunidad para construir una representación más amplia y transversal.
En cuanto a las nuevas generaciones, el líder sindical reconoció que su perspectiva sobre el trabajo es distinta de la de sus predecesores. «Hay nuevas generaciones que ven al trabajo no solamente como una cuestión salarial, sino que muchas veces intercambian tiempo por trabajo. Yo soy de una generación que sobre la base del trabajo vos tenías que desarrollarte, construir tu familia y tu expectativa era mucho más a largo plazo porque entendías que te ibas a jubilar. Y hoy no sucede eso», describió. «Si nosotros queremos seguir siendo representativos de los trabajos actuales y de los trabajos del futuro, tenemos el enorme deber de interpelar también a esos nuevos trabajadores, que no piensan como los trabajadores de antes y a los que no podemos querer aplicarles las herramientas del pasado», enfatizó.
Finalmente, Jerónimo se refirió a la noción de estabilidad que atravesó el coloquio y advirtió que «no alcanza con la estabilidad económica». «Está bien que se vaya hacia un superávit, un equilibrio macroeconómico, el control de la inflación para que puedan volver a llegar nuevas inversiones, pero no alcanza con eso si esa estabilidad no va acompañada de un equilibrio social», sostuvo. Y concluyó: «No sirve de nada tener estabilidad macroeconómica si no hay estabilidad productiva, si no hay estabilidad institucional y si no hay estabilidad social que tenga una proyección de desarrollo. No nos alcanza con esfuerzos individuales, el bienestar común es que nos podamos complementar soñando con una Argentina mucho más justa, más inclusiva y federal».




