viernes, enero 22

Gráficos de AGR vuelven a movilizar a Trabajo con importante respaldo gremial

Los delegados de Artes Gráficas Rioplatenses (AGR), del Grupo Clarín ratificaron la continuidad del conflicto y la ocupación de «la planta impresora más importante del país» y reclamaron su reapertura y la reincorporación de 380 despedidos.

Para eso movilizarán hoy desde la Plaza de Mayo, hacia la cartera de Trabajo en reclamo de «un encuentro con el ministro Jorge Triaca» y serán acompañados por un importante número de gremios de distintas extracciones.

Uno que confirmó la presencia fue el secretario adjunto del Sindicato de Choferes de Camiones (Sichoca), Pablo Moyano, quien explicó que su gremio participará de la movilización convocada por los delegados gráficos del multimedios.

Los camioneros habían participado en el «abrazo» a la planta impresora y, ese día, rechazaron cumplir las tareas con «la policía permaneciendo arriba de los vehículos y, mucho menos, salir a la calle mientras una manifestación rodeaba a Agea».

Para los delegados, según señalaron hoy ante Moyano (h), «esa solidaridad fue clave para evitar la represión contra los manifestantes y para que el diario del domingo y la revista ‘Viva’ no llegaran a la mayoría de los distritos del país».

Los camioneros decidieron sumarse a la movilización a realizarse desde las 15 en reclamo de que «el ministro Triaca convoque a una reunión a los delegados y a la Federación Gráfica Bonaerense» (FGB) y solucione el conflicto».

En esa marcha también participarán la CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma de Hugo Yasky y Pablo Micheli y otros gremios nucleados en la reunificada CGT, fundamentalmente los enrolados dentro de la Corriente Federal de los Trabajadores.

Moyano (h) confirmó también que el sindicato camionero aportará al fondo de huelga de los gráficos para poder sostener a los empleados despedidos mientras se encuentra una salida al conflicto.

Uno de los trabajadores de AGR, en representación de varios socios de Independiente, entregó a Moyano (h) una carta -mojada como consecuencia de una noche de lluvia en plena ocupación-, en la que plantearon «su amor por el club» y solicitaron «la posibilidad de ser eximidos de la cuota para continuar siendo socios mientras se prolongue el conflicto», lo que fue aceptado por el sindicalista.