sábado, septiembre 25

Claudia Baigorria: “Los liberales vienen para hacer más grande la concentración de la riqueza y ése modelo de acumulación es injusto e insustentable”

Por Luis Autalán @luisautalan / Fotografía Ariel Gaspardi. Secretaria Adjunta de la Conadu Histórica y única mujer con relevancia jerárquica en una central desde el cargo de adjunta en la CTA Autónoma. Claudia Baigorria es quién proclama principios y feminismo militante desde su perfil de Twitter, en la charla previa a la entrevista, también a grabador abierto con fuerte temperamento sin elevar el tono de voz. Ella abre el debate en cada frase.

Es santafesina e hincha de Colón, docente en Química y militante de toda la vida. Con el feminismo a flor de piel admite una derrota “patriarcal” en cuanto a que sus 3 nietos -a quienes realza como “la alegría de su vida”- son hinchas de Unión como su pareja y su hijo, y lo hace con carcajadas.

Cambia de humor para referirse a un debate para otra charla respecto a los recursos naturales, el cuidado del planeta y la necesidad de afrontar el tema con la seriedad que merece.

Se define como parte del “peronismo de paladar negro”, con una sonrisa, la cual no impide el recalque a que tiene sus surcos diferenciados del kirchnerismo. “No descubrí al peronismo con Néstor y Cristina”, infiere. Y explica que desde esa pertenencia es donde se producen las reacciones antiquímicas con el ala K del Frente de Todos, durante el café que compartió con InfoGremiales en el Bar Británico.

-¿Peronista sin resistencia al kirchnerismo?

-Lo que tengo es algún grado de disconformidad por algunas formas. En cuanto a lo ideológico no hay fisuras, respecto a lo político si. Entendido esto como la práctica cotidiana, es el caso de la relación con el ministro Trotta (Nicolás) y sus funcionarios donde somos todos del mismo palo y a veces nos tratan como enemigas/os…

“Vemos que el 10% de la población concentra más del 50% de la riqueza y eso no puede suceder bajo un Gobierno peronista. Alberto y la mayoría popular deben corregir eso. Está claro que los liberales vienen para hacer más grande esa concentración de la riqueza”

Claudia Baigorria

-¿Lo digiere, asimila, le duele?

-A esta altura un poco duele. Porque tanto en mi caso como en el de otras compañeras venimos de una práctica tanto sindical como feminista. Entonces trabajamos, teorizamos y complejizamos mucho las situaciones de violencia. Un fenómeno que no es sólo el femicidio, el empujón, los insultos o los golpes, la violencia tiene múltiples formas. Tenemos un Estado que es muy violento, hay prácticas cotidianas que también lo son. Frente a ello desarrollamos una deconstrucción imprescindible en los gremios y en cada área de la vida de las personas. En cuanto al sindicalismo una está acostumbrada a las prácticas masculinizadas pero sucede que ya no las tolero.

-¿Ni siquiera cuando estas se disfrazan o esconden detrás de alguna supuesta broma?

-Ni siquiera en broma, exacto. ¿Sabés por qué? Porque han hecho mucho daño.

Claudia Baigorria

-Corresponde asumir, incluso para los más veteranos, que la deconstrucción es constante.

-Claro, pero además hay otra cosa también. Nosotras ya somos cuadros/“cuadras” políticas merced a la formación correspondiente, lo que no quita que el espacio de las mujeres en el sindicalismo sigue siendo relegado. Lo digo como la única secretaria general adjunta de una central sindical, la única mujer. En la CTA de los Trabajadores son todos hombres, en la CGT, bueno ni hablar. Más allá del intento de triunvirato que duró una semana, con el paso de la compañera de Sanidad, Susana Rueda, santafesina como yo, las mujeres estamos relegadas.

Porque se debe tener que no pasa la cuestión por el trato o destrato a la mujer, la cuestión relevante es el lugar que merecemos ocupar y hablo de la toma de decisiones. No es sólo tener un rincón en una foto, de ninguna manera. Se trata de la injerencia en las enormes decisiones que toma el sindicalismo porque corresponde decir que sin esas decisiones el macrismo nos hubiese llevado puestos. Y cuando digo esto, cotidianamente, me saco el sombrero para hablar del sindicalismo.

-Habló de peronismo de paladar negro, inevitable referir a Eva Perón. Una docente universitaria dictando clases en 1977 en plena dictadura cívico militar nos dijo: “Evita fue tan grande que debió tener armas secretas, incluso un “pito” gigante para hacerse valer entre tanto machismo del peronismo y los opositores”. ¿Lo comparte?

-No, no adhiero a esa expresión, porque si Evita hubiese tenido pito en algún momento la hubieran disciplinado. Evita lo que tenía eran unos ovarios de acero inoxidable. Porque ya los “pitos” fracasaron, caso contrario viviríamos todos felices. Con una patria justa, libre y soberana que nos vienen prometiendo desde hace tantos años.

«En cuanto al sindicalismo una está acostumbrada a las prácticas masculinizadas, pero sucede que ya no las tolero”

-¿Y Cristina?

-Vale la misma definición en cuanto a los ovarios de acero inoxidable, pero nunca al nivel de Evita. No son comparables. Cristina en cuanto a las mujeres electas en democracia, es arrasadoramente por lejos es la más capaz, inteligente y sensible incluso en cuanto a la temática social. No digo en cuanto a feminismo porque eso se va construyendo en forma cotidiana y Cristina no viene ni llegó al poder por el feminismo. Proviene, como muchas de nosotras de las prácticas patriarcales. Ahora es uno de los cuadros más lúcidos que ha brindado el peronismo.

Como te decía antes se puede compartir o no su táctica política, ahora en términos ideológicos considero que estuvo y está en el lugar donde hay que estar. Prueba de ello es la articulación con los países de la región, el encuadramiento en el orden internacional, esta es mi visión desde ya cualquiera es libre de opinar.

-Hagamos una referencia personal, en lo que narra de Eva Perón y Cristina. ¿La reconforta ser parte de esta historia de una lucha por cambios que arrancó hace tiempo y continúa?

-Por supuesto, soy parte de esta historia, de la marea verde y la lucha feminista. (Muestra un pin que le obsequió una compañera de ese movimiento). El orgullo lo puedo sintetizar en este distintivo que me lo regaló una periodista 20 años más joven que yo. Resume la convicción y sentir que nos hermanó de una manera fortísima y estrecha, a tal punto que la misma ya no tiene vuelta atrás.

Falta que lo entiendan los hombres, porque no tiene vuelta atrás. Nuestro lugar incomoda en el sindicalismo y en las relaciones con la patronal, incomoda todavía peor. No sólo en cuanto a las reivindicaciones que nos corresponden como mujeres. Te doy un ejemplo, cuando vamos a las paritarias no sólo lo hacemos para decir que nos faltan baños para mujeres. Pretendemos hablar de las condiciones de trabajo, lo hacemos, en nuestro caso de la universidad que le hace falta a la patria, de la deuda externa. Hablamos de todo.

También lo hacemos de una cuestión que no se debate tanto dentro de este sistema capitalista. Que para mantenerse ese sistema necesita el sometimiento de los que menos tienen, en cuanto a que para que haya ricos, cada vez más ricos, tiene que haber pobres, cada vez más pobres.

-¿Hace falta también que el feminismo lo entiendan algunas mujeres?

-Totalmente.

-¿Hay feministas gorilas?

-Es incompatible. No hay feministas gorilas, lo que existen son mujeres que dentro de su concepción liberal tienen algunas posturas que pueden concidir con el feminismo. Porque digamos que no existe un sólo feminismo, lo hay popular, lo hay un poco más acartonado. En el sindicalismo lo es muy popular porque es de género y de clase, fundamentalmente de clase.

Después pueden existir mujeres que hablan de feminismo y condenan las prácticas machistas mientras comparten un té a las 5 de la tarde o en una parroquia, nosotras no venimos ni somos de ahí pero tenemos mucho respeto por todas y cada una de las prácticas feministas. Lo digo porque más allá de la clase social que podamos ocupar a todas las mujeres hay algo que nos atraviesa en todas sus manifestaciones y eso es la violencia de género. Y eso quedó demostrado en el debate por el aborto, donde coincidimos y trabajamos juntas quienes tenemos diferentes concepciones sociales y políticas.

Nuestro feminismo, recalco, es antipatriarcal, antiimperialista y anticapitalista. Es soñar con un mundo más igualitario, y este planteo enfoca a la igualdad de oportunidades sobre todo en términos de clase. No decimos que queremos ser iguales a los hombres. Y enfocamos en nuestro caso a las instituciones sindicales, los lugares más patriarcales que te podés imaginar.

-¿Pasando inclusive por el principio básico de igual remuneración por igual tarea?

-Principio básico y constitucional que no se cumple. En el caso de las universidades públicas sí lo tenemos garantizado. Lo que no es real y no está garantizado es el otro tiempo de trabajo de cuidado, el cual en pandemia determinó hasta la cuádruple jornada de labor de nuestras compañeras.

Hablo de las mujeres, muchas de ellas sostén de familia, que trabajaban en la enseñanza al mismo tiempo que limpiaban su casa, atendían a sus hijes, y demás. Esto lo visibilizó como nunca la pandemia. De allí que junto al ministerio de Trabajo las centrales sindicales estamos abocadas a trabajar una ley integral de cuidados, para las compañeras que están realizando esos cuidados, nosotras pedimos remuneración para ellas, incluso como aporte previsional. Eso fue una ley maravillosa de Cristina que Macri (Mauricio) intentó eliminar para perjudicar a miles de mujeres. La movilización sindical y sobre todo feminista logró impedirlo.

¿Que todavía nos falta? Sí desde ya, pongamos atención a que el 80% de los comedores y merenderos populares están sostenidos por compañeras, tarea que no es reconocida y que demanda 8 horas o más de labor por jornada. Ese trabajo demanda desde ir a buscar los alimentos, donaciones y mucho más. Eso es atender el hambre de la gente y no puede ser un trabajo gratuito.

“En la CTA de los Trabajadores son todos hombres, en la CGT, bueno ni hablar. Más allá del intento de triunvirato que duró una semana, con el paso de la compañera de Sanidad, Susana Rueda, santafesina como yo, las mujeres estamos relegadas”

-¿Cuál es su cable a tierra para toda la actividad que desarrolla?

-Mis 3 nietos.

-¿Hinchas de Colón como usted?

-No, son de Unión como mi marido y mi hijo. ¡Ahí ganó el patriarcado fijate! (carcajadas)

-Dígame su alegría más grande en el sindicalismo.

-La confianza de los compañeras y compañeros, haber llegado a los lugares más altos de reconocimiento gremial desde ese respaldo. Fui militante desde mi época de estudiante y jamás dejé de serlo, llegué a ser parte de la CTA Autónoma con compañeros y compañeras de otros gremios de diferentes actividades hay todo un recorrido en el cual nos va la vida. Eso reconforta, es parar un instante y pensar: “Era por acá”.

Pensá que en tiempos de Carlos Menem presidente llegamos a tener el 75% de nuestros sueldos en negro, hoy tenemos el 100% en blanco. Conquistamos una ley de jubilaciones, después de haber blanqueado nuestro salario, nos llevó años.

También corresponde decir que tenemos una canasta elevada, porque nuestros patrones no nos brindan las herramientas de trabajo, digamos computadoras, tablets etc, que son hoy necesarias para desarrollar nuestra tarea como también la cuestión de los posgrados. Los cuales son muy caros, y nos hacen falta para el perfeccionamiento. Los posgrados nos los cobran/nos tratan como a ricos, que no lo somos. Los docentes universitarios no estamos mal en temas convencionales, estamos mal en cuestiones de salarios, sería la síntesis.

-Dígame dos palabras del Presidente Alberto Fernández.

-Tenemos esperanzas y expectativas. Corresponde decir que el Presidente y su equipo han tomado las medidas necesaria para que su pueblo no llegara a la extinción en esta pandemia. Si bien hubo desinteligencias en los primeros momentos de la Crisis Covid, basta mirar a otros países para establecer que hubo diferencias notorias en cuanto a la decisión para enfrentar un drama inédito, donde hubo que improvisar y mucho, porque no se sabía qué estábamos enfrentando. Creo que las decisiones tomadas fueron las correctas y que los gremios acompañamos mucho. Haber priorizado la salud de la gente y la vacunación fue y es decisivo. Desde ya que en eso que te comento falta el reconocimiento efectivo a las trabajadoras/es de la salud.

Por eso y más y de cara a las próximas elecciones sería decisivo legislar lograr el respaldo de la población, necesario para afrontar todo lo que falta por hacer sobre todo para que se concrete una justa distribución de la riqueza. Vemos que el 10% de la población concentra más del 50% de la riqueza y eso no puede suceder bajo un Gobierno peronista. Alberto y la mayoría popular deben corregir eso. Está claro que los liberales vienen para hacer más grande esa concentración de la riqueza y ése modelo de acumulación no sólo es injusto por demás es insustentable.