Avex, la planta de Río Cuarto, entró en el concurso de acreedores de Granja Tres Arroyos: 350 trabajadores en incertidumbre

La planta Avex que el Grupo Tres Arroyos controla en Río Cuarto quedó incluida en la presentación judicial de la empresa madre, que declaró una deuda de US$ 350,9 millones. Los empleados acumulan meses sin cobrar la totalidad de sus haberes y la producción permanece paralizada por falta de insumos. La empresa vendió los activos de la planta a ACA bajo la modalidad de leaseback para obtener liquidez.

La planta Avex de Río Cuarto, una de las principales productoras avícolas de Córdoba, quedó formalmente incluida en el concurso preventivo de acreedores presentado por el Grupo Granja Tres Arroyos, su casa matriz. La presentación judicial, que alcanza a las cuatro sociedades del entramado empresario —Granja Tres Arroyos, Wade, Avex y HAISA—, busca reestructurar un pasivo consolidado que asciende a US$ 350,9 millones. La decisión se tomó después de que fracasaran las negociaciones privadas con los acreedores, que contemplaban quitas de capital de hasta el 75% y plazos de reprogramación a siete años.

La situación de Avex es crítica en todos los frentes. La empresa acumula 878 cheques rechazados por falta de fondos por un total de $8.830 millones, y su fecha de cesación de pagos quedó fijada el 28 de enero de 2026, cuando no pudo afrontar cheques diferidos por $175,4 millones. En el plano patrimonial, el desbalance es evidente: $18.011 millones de activos frente a $44.235 millones de pasivos, con apenas $440,9 millones en disponibilidades al 15 de julio. Las ventas netas de Avex cayeron a $117.371 millones en 2025, con un resultado operativo negativo de $24.320 millones.

La planta de Río Cuarto, que llegó a faenar 760.000 aves diarias en su mejor momento, hoy opera con una capacidad mínima o directamente detenida. Los 350 trabajadores fueron enviados a vacaciones forzadas ante la falta de insumos, y la empresa llegó a abonar apenas el 10% de los haberes de junio, además de mantener impago el aguinaldo. En mayo, los empleados solo habían percibido el 50% de sus salarios, y para julio la deuda ya acumulaba dos meses de sueldos atrasados.

“Es contradictorio porque el sector avícola tiene récord de producción. La compañía nuestra está en baja y todas las otras están en alza. Creo que Granja Tres Arroyos erró en todas las decisiones que tomó”, declaró Claudio Moreno, secretario general del Sindicato de la Carne. Los trabajadores mantienen el estado de asamblea y desconfían de las promesas empresarias: “Los empleados solo han percibido el 50% de sus haberes, situación que mantiene la preocupación e incertidumbre entre las familias afectadas”.

Para obtener liquidez, Granja Tres Arroyos vendió los activos de la planta Avex a la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) a comienzos de 2026, bajo la modalidad de leaseback: la avícola continúa operando la planta pero debe pagar un alquiler con opción a recompra. ACA aceptó quedarse con la infraestructura para saldar una deuda abultada, pero prefirió no involucrarse en el negocio avícola.

El origen de la crisis se remonta a 2023, cuando China cerró su mercado a la carne aviar argentina por un brote de gripe aviar. Para Avex, que exportaba el 50% de su producción a ese destino, el golpe fue terminal. A eso se sumaron la caída del consumo interno, el ingreso de pollo desde Brasil y las dificultades para recuperar los mercados de Chile y la Unión Europea. Desde la empresa también señalaron “presiones adicionales de costos laborales, tributarios y financieros”.

En las plantas de faena la incertidumbre es total. Los empleados de Río Cuarto todavía esperan que les paguen los sueldos de julio y agosto, además del aguinaldo. Decenas de trabajadores se dieron por despedidos y presentaron demandas reclamando el pago de indemnizaciones. El abogado de los trabajadores, Juan Manuel Sanmartino, fue terminante: “Avex es una metralleta de incumplimientos en el plano de la legislación laboral”. El concurso preventivo determinará si el gigante avícola encuentra una salida para continuar operando o si la planta de Río Cuarto, que alguna vez fue símbolo de la producción cordobesa, termina bajando definitivamente sus persianas.