Estatales se concentrarán este mediodía en Lima y Belgrano para visibilizar la pérdida abrupta de poder adquisitivo y denunciar recortes de hasta el 60% en los salarios del sector. ATE Capital además cuestionó que el presupuesto para los comedores sea de apenas $763 por plato en un contexto de hambre y pobreza.
Trabajadores estatales llevarán adelante este lunes una olla popular bajo la consigna «Salario digno y contra la persecución sindical». La convocatoria está prevista para las 12 horas del mediodía en la intersección de las avenidas Lima y Belgrano de la ciudad de Buenos Aires, y busca visibilizar la crítica situación que atraviesan los empleados públicos frente a las políticas de ajuste del Gobierno nacional, a las que calificaron como un ataque directo a la subsistencia y a la organización colectiva.
Desde el sector denunciaron que la pérdida de poder adquisitivo no solo es producto de la inflación general desde la asunción de Javier Milei, sino que en su organismo se ve agravada por una serie de medidas específicas. Entre ellas mencionaron los sucesivos recortes de ingresos, la parálisis total de la carrera administrativa y modificaciones arbitrarias contra la organización cotidiana de la vida y del trabajo, como las irregularidades en curso con las licencias anuales ordinarias correspondientes al año 2025.

Sin embargo, el punto de mayor gravedad expuesto por el gremio es lo que calificaron como una «decisión persecutoria» por parte de la gestión. Los trabajadores advirtieron que se está recortando directamente entre el 40% y el 60% del salario a aquellos empleados por el único hecho de ser parte de la organización sindical. Para el gremio, el objetivo de esta medida es claro: «disciplinar y romper la organización de las y los trabajadores», utilizando el bolsillo de los empleados como herramienta de castigo.
En paralelo a los despidos y recortes salariales, los estatales apuntaron contra las condiciones de asistencia alimentaria. Denunciaron que la gestión «administra miseria» al pretender que los pocos comedores bajo subsidio garanticen un plato digno de comida con apenas $763, una cifra irrisoria en un contexto macroeconómico marcado por el desempleo, la pobreza y el hambre que afecta a miles de familias argentinas.
Frente a este escenario de ajuste y hostigamiento, la convocatoria a la olla popular se presenta como un espacio de resistencia y visibilización. Bajo las consignas «Reducir los salarios es criminal» y «Perseguir a la organización es un ataque a las y los trabajadores», el sector hizo un llamado a la unidad y a la acción directa, sentenciando que «frente al disciplinamiento, más unidad» y «frente al ataque, organización y lucha».




