Rosario busca replicar el plan Andando para reconvertir a los cuidacoches y avanza en la aplicación de la ley que prohíbe la actividad. El modelo, que según medios locales ya permitió que más de 800 carreros se sumaran a cooperativas y programas de capacitación, ofrece formación en oficios y busca insertar laboralmente a quienes hoy trabajan en la vía pública. La discusión por alternativas integrales también se instala en Córdoba, donde la UTN y la Iglesia impulsan iniciativas similares.
La ciudad de Rosario avanza en el diseño de un programa de reconversión laboral para los cuidacoches que imitará el modelo del plan Andando, la iniciativa que años atrás permitió sacar de circulación los carros con tracción a sangre y ofrecer alternativas de empleo a los carreros. El esquema, que será presentado en los próximos días, ofrece una batería de programas de capacitación y formación para impulsar la reconversión de quienes hoy trabajan en la vía pública cuidando vehículos. La decisión se produce después de que la provincia de Santa Fe promulgara la ley 14.486, que prohíbe la actividad de cuidacoches en todo el territorio y establece sanciones que van desde trabajo comunitario hasta arresto para los reincidentes.
El plan Andando, lanzado en Rosario para erradicar la tracción a sangre, se convirtió en un antecedente clave. A través de ese programa, más de 800 carreros se sumaron a distintas alternativas que incluyeron la conformación de cooperativas, incentivos económicos para emprendimientos y capacitación profesional en oficios.
Ahora, la Municipalidad de Rosario busca replicar esa experiencia con los cuidacoches, ofreciendo líneas de formación que les permitan insertarse en el mercado laboral formal. El intendente Pablo Javkin ya anticipó que enviará al Concejo Municipal el proyecto de ordenanza para adherir a la ley provincial y presentar un plan de implementación con las particularidades locales.

La problemática de los cuidacoches no es exclusiva de Rosario. En Córdoba, la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) Regional Córdoba lanzó un programa piloto de capacitación e inserción laboral destinado inicialmente a trabajadores limpiavidrios, con formación en mantenimiento de espacios verdes y jardinería, organizada en etapas que incluyen nivelación, recuperación de hábitos laborales y prácticas en entornos reales de trabajo. En la misma provincia, la Iglesia católica propuso la creación de un registro único y nuevos roles para los «naranjitas», con el objetivo de ampliar sus posibilidades laborales y ofrecerles formación en servicios útiles para la comunidad. Estas iniciativas reflejan una búsqueda de respuestas integrales que exceden la mera prohibición.
El debate por la reconversión de los cuidacoches se instaló en la agenda pública nacional en la búsqueda de alternativas para los trabajadores informales. Mientras algunas provincias avanzan con leyes que criminalizan la actividad, otras apuestan por programas de inclusión laboral que apuntan a las causas estructurales de la informalidad.
El éxito de estas iniciativas dependerá de la articulación entre municipios, provincias, universidades y organizaciones sociales, y de la capacidad de ofrecer oportunidades reales de empleo formal en un mercado laboral que, según los últimos informes, sigue mostrando altos niveles de precariedad y caída del empleo registrado.




