El 62° Coloquio de IDEA que armó el mundo empresario reincorporó el debate sobre la adecuación del sistema jubilatorio, que había quedado postergado por el Consejo de Mayo a la espera de un aumento de la formalización laboral, que sigue sin suceder. Los hombres de negocios vincularon la sostenibilidad previsional con el perfil demográfico y con la necesidad de incentivar el empleo registrado.
La reforma previsional volvió a instalarse en la agenda empresaria a partir de lo debatido en la primera jornada del 62° Coloquio de IDEA, que se realiza en el hotel Sheraton de Mar del Plata. Los hombres de negocios incluyeron la adecuación del sistema jubilatorio entre los cambios estructurales que consideran necesarios para sostener el crecimiento de la Argentina durante las próximas dos décadas. El planteo fue presentado por Francisco Ortega, director de IDEA y senior partner de McKinsey & Company, y Gustavo Salinas, director de IDEA y presidente de Toyota Argentina, al exponer las condiciones que, según la organización empresaria, necesita el país para aprovechar el nuevo escenario económico internacional.
Los dos incorporaron una definición específica: «readecuar el sistema previsional al perfil demográfico emergente», con el objetivo de fortalecer los incentivos para la formalización y la sostenibilidad de largo plazo. Cabe aclarar que los empresarios de IDEA no plantearon en esta presentación aumentar la edad jubilatoria, modificar la fórmula de movilidad, cambiar los años de aportes ni reemplazar el sistema actual por uno de capitalización privada. Pero colocaron la reforma previsional dentro de la agenda estructural que el empresariado pretende discutir después de la estabilización que esperan.
El reclamo empresario recupera uno de los cambios que Javier Milei incorporó al Pacto de Mayo, pero que todavía no se tradujo en una propuesta integral. El octavo punto del acuerdo impulsado por el Presidente plantea una reforma previsional. La vinculación con el mercado de trabajo tampoco es nueva: ya en marzo de 2024, cuando modificó por decreto la fórmula de movilidad, el Gobierno sostuvo oficialmente que una reforma previsional integral debía trabajarse junto con una reforma laboral porque consideraba ambos problemas interrelacionados.

Sin embargo, cuando el Consejo de Mayo —el organismo creado para transformar los 10 puntos del pacto firmado por Milei y 18 gobernadores en propuestas concretas— terminó su trabajo, la reforma previsional quedó expresamente fuera de las propuestas desarrolladas. El informe final explica por qué y señala que fueron omitidos dos de los 10 puntos originales: la reforma de la coparticipación y la previsional. En el caso jubilatorio, el Consejo sostuvo que no podía elaborarse una solución razonable antes de lograr un fuerte aumento de la formalización del empleo, diagnóstico que relacionó el crecimiento de las prestaciones mediante moratorias y fallos judiciales con la restricción presupuestaria y, especialmente, con el bajo número de aportantes derivado de la informalidad laboral.
El propio informe del Consejo de Mayo había dimensionado el problema laboral: allí sostuvo que el empleo asalariado privado llevaba más de una década prácticamente estancado y señaló una informalidad persistentemente elevada. A partir de ese diagnóstico, vinculó la posibilidad de financiar el sistema previsional con una ampliación de la base de trabajadores registrados. La cuestión jubilatoria aparece, además, dentro de un giro más amplio que IDEA intentó imprimirle al evento empresario, que este año logró reunir a más de 1.000 invitados. En la apertura, Fabián Kon, presidente del 62° Coloquio de IDEA y CEO de Grupo Galicia, sostuvo que los empresarios reconocen y respaldan reformas reclamadas en encuentros anteriores: equilibrio fiscal, independencia del Banco Central, reforma laboral y desregulación.
Tal vez, lo más llamativo de la propuesta empresaria sea la búsqueda de un nuevo incentivo al empleo registrado, que debería haber quedado saldado con la reforma laboral que lleva meses habilitada y que se vendió como la receta para aumentar la formalidad, dado que abarata los costos de indemnización por despido, habilita formas de contratación laxas y más. Según los últimos datos del INDEC, la tasa de informalidad se encuentra en el 45%.




