Con 40 años de historia, la marca de indumentaria Rever Pass entra en concurso preventivo con una deuda de más de $7.000 millones

La firma IGT33 S.A., operadora de las marcas Rever Pass y Be Rebel, acumuló pérdidas que se multiplicaron por nueve en un año y señala a la competencia de plataformas como Shein y Temu como uno de los factores clave de su crisis. El pasivo de la compañía está compuesto principalmente por una deuda bancaria que alcanza los $3.276 millones, a la que se suman $975 millones de deuda fiscal, $1.725 millones en obligaciones previsionales y compromisos laborales, sindicales y con proveedores.

IGT33 S.A., la sociedad con más de cuatro décadas de presencia en el mercado argentino de indumentaria, solicitó formalmente su concurso preventivo ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N°18, que abrió el proceso el pasado 14 de julio. La compañía, que cuenta con más de 100 trabajadores, 13 locales en centros comerciales y una planta industrial propia en la localidad de Ricardo Rojas, partido de Tigre, enfrenta un pasivo que supera los $7.000 millones.

Según consta en el expediente judicial, el deterioro financiero comenzó a profundizarse durante 2024. Las ventas cayeron de $15.475 millones a $11.814 millones en moneda constante entre los ejercicios 2024 y 2025, lo que representa una baja de casi el 24%. Como consecuencia, el ejercicio cerrado en noviembre de 2025 terminó con una pérdida de $4.365 millones, frente al rojo de $515 millones registrado en el período anterior. La empresa atribuye la crisis a la combinación de la retracción del consumo interno, el aumento de los costos de producción y el encarecimiento del crédito, que durante 2025 llegó a niveles cercanos al 100% anual.

Uno de los argumentos centrales del escrito presentado ante la Justicia apunta a la asimetría competitiva con las plataformas de venta directa desde el exterior. «Empezás a ver que hay una invasión de plataformas internacionales. Se vuelve desequilibrante. Cuando cambian las reglas de juego, tenés que competir contra quienes están más armados que vos hace años. Es una carrera muy desventajosa», sostuvo Pablo Sonne, CEO de la compañía, en declaraciones a Infobae. La empresa sostiene que mientras las plataformas extranjeras pueden llegar al consumidor sin mantener una estructura física en el país, las marcas locales deben absorber gastos de locales, personal, cargas sociales, impuestos y logística.

El pasivo de la compañía está compuesto principalmente por una deuda bancaria que alcanza los $3.276 millones, con el Banco Nación concentrando alrededor de $2.264 millones y el Banco Provincia otros $866 millones, a la que se suman $975 millones de deuda fiscal, $1.725 millones en obligaciones previsionales y compromisos laborales, sindicales y con proveedores. Al 31 de mayo, la firma registraba 65 cheques rechazados por algo más de $300 millones, lo que derivó en embargos sobre sus cuentas que amenazaban con paralizar la operación. Pese al complejo escenario, Sonne se mostró optimista respecto a la próxima colección de verano: «Fuimos optimizando proveedores y la propuesta será muy buena, con precios muy competitivos».