La secretaria general del Sindicato de Trabajadores de Reparto y Plataformas (SiTraRepA), Belén D’Ambrosio, denunció que las empresas de delivery y transporte utilizan los préstamos como una herramienta para atar a los trabajadores en una «servidumbre planificada». En los últimos meses, las plataformas comenzaron a ofrecer créditos preaprobados con tasas de interés que superan el 260% anual, y en algunos casos llegan al 700% para la compra de motos, en un contexto donde casi un millón de trabajadores operan sin relación laboral registrada.
En una entrevista en el programa Desayuno Americano de América TV, la dirigente gremial explicó que «la misma persona que te está empleando, la misma aplicación para la cual vos trabajás te brinda préstamos que son usureros». D’Ambrosio señaló que el crédito se descuenta directamente del pago semanal que perciben los repartidores, lo que los obliga a trabajar jornadas de entre 12 y 14 horas diarias para poder cubrir tanto la deuda como sus gastos básicos. «Terminás en una servidumbre planificada por estas empresas», sostuvo.
Según el sindicato, las plataformas se aprovechan de la informalidad en la que trabajan los repartidores para ofrecer créditos que, en la práctica, profundizan su vulnerabilidad. D’Ambrosio puso un ejemplo: «Un compañero que pidió un préstamo de 600 o 900 mil pesos tiene que devolver entre 35 mil y 45 mil pesos por semana», lo que equivale a más de un día completo de trabajo, cuando el ingreso diario promedio ronda esa suma. Para ocasiones especiales como el Día del Amigo, puede subir a 60 mil pesos esa jornada pero por la crisis de consumo y el aumento de la informalidad, «hoy está difícil llegar a ese monto», advirtió.
La dirigente también explicó que la caída de la demanda y el ingreso constante de nuevos repartidores profundizan la competencia y reducen el valor de cada viaje. «El algoritmo varía el valor de tu trabajo», señaló, al cuestionar el discurso de que los repartidores son «emprendedores» o «sus propios jefes». «No hay libertad en la necesidad», enfatizó, al tiempo que reclamó el reconocimiento de la relación laboral y la posibilidad de discutir paritarias para que las empresas «no trasladen la crisis económica a los trabajadores».
D’Ambrosio comparó la situación actual con un debate que se da a nivel internacional sobre la «uberización» del trabajo, donde el uso de algoritmos y nuevas tecnologías se convierte en una herramienta de control. Mientras empresas como PedidosYa y Uber consolidan su poder en el mercado en grandes negociados, los trabajadores de plataformas continúan al margen de la Ley de Contrato de Trabajo, sin acceso a derechos básicos como obra social, jubilación o licencias, y ahora además atados a deudas que el sindicato califica como «usura planificada».




