La CGT busca trasladar al plano local los cuestionamientos realizados ante la OIT, mientras debate un esquema de protestas rotativas para mantener la presión sobre el Gobierno.
En medio del estancamiento de la vía judicial para frenar la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei, la Confederación General del Trabajo (CGT) inició una etapa clave de redefinición estratégica. La central obrera, que recientemente llevó sus reclamos ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra, debate ahora cómo trasladar ese respaldo internacional al plano local para mantener la presión sobre la Casa Rosada.
La conducción sindical, encabezada por dirigentes como Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello, comenzó a discutir alternativas al tradicional paro general. La opción que gana mayor fuerza es la implementación de medidas de fuerza escalonadas, un esquema que propone acciones coordinadas y rotativas entre distintos sectores, como transporte, industria, puertos, alimentación y medios, para sostener el conflicto sin agotar la capacidad de movilización.
Aquel modelo busca emular experiencias internacionales recientes, como las protestas registradas en Francia contra la reforma jubilatoria, donde la alternancia de medidas permitió mantener un frente de conflicto prolongado. No obstante, la estrategia enfrenta desafíos: el Gobierno podría utilizar la conciliación obligatoria para desactivar los paros sectoriales, apoyándose en la nueva reglamentación que amplió el listado de actividades consideradas «esenciales».
Esta hoja de ruta de la CGT no está exenta de matices internos. Al mismo tiempo que la cúpula prefiere medir el pulso antes de convocar a una medida extrema, el «ala dura» del movimiento, integrada por gremios tan disímiles como la UOM, La Fraternidad y Gastronómicos, presiona por un paro general de 36 horas.

Según fuentes sindicales, el peso de las presentaciones contra la reforma recaerá ahora en las acciones individuales de cada gremio, que buscarán obtener cautelares particulares para frenar la aplicación del decreto en sus respectivos sectores, evitando así que el desgaste recaiga únicamente en la cúpula de la confederación.
Por su parte, como ya adelantamos, Pablo Moyano encabezará este martes una conferencia de prensa junto al dirigente ferroviario internacional Julio Sosa, en un encuentro de la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF). Allí, se expondrá ante observadores extranjeros la situación laboral en Argentina, con énfasis en el impacto social de la desregulación, la situación del transporte y las sanciones contra sindicatos ferroviarios.
A partir del miércoles, la CGT iniciará una serie de encuentros sectoriales para consolidar el diagnóstico político y jurídico. Se espera que, para la semana próxima, el Consejo Directivo de la central obrera defina los pasos a seguir, intentando transformar el aval conseguido en la OIT en un movimiento táctico efectivo contra la agenda oficial del Ejecutivo.




