La apertura importadora, el dólar barato y el contrabando masivo están ahogando a la industria nacional. Un fabricante de artículos de consumo que pide anonimato describe desde adentro una crisis que los números oficiales apenas alcanzan a reflejar.
Perfil entrevistó a un industrial cordobés que fabrica artículos de consumo y para el hogar, único productor local de su rubro en la provincia que pidió repetidas veces no ser identificado. En los últimos seis meses, despidió a 35 personas. Su planta, que llegó a tener cien trabajadores, hoy funciona con 65. Y todavía no es suficiente. «Los chicos me dicen que para la venta de hoy necesitamos cuarenta. Yo tendría que despedir 25 más», confesó al medio.
El diagnóstico que traza este empresario relata que la situación que atraviesa viaja a caballo de una trifecta: la apertura de importaciones, el comercio por plataformas globales y el contrabando, que asegura, entra por el norte.
Respecto a la apertura de importaciones impulsada por el gobierno de Javier Milei dijo: «Hoy hay cinco mil importadores que antes no había. Ahora cualquiera agarra un avión para China con veinte mil dólares e importa», describe. La segunda capa del problema son las plataformas de comercio electrónico global como Temu, Shein y AliExpress: «Te llegan a tu casa sin pagar un peso de impuesto ni de arancel». Pero la tercera, la que más lo indigna, es el contrabando físico que entra masivamente por la frontera norte. «Todos los días pasan cientos de micros que van a la frontera, cruzan a Bolivia, compran mercadería china y la traen. Los paran una o dos veces en Gendarmería… y llegan», relató con frustración. Según su cálculo, hoy hay «cinco veces más contrabando que el que había con los K, que ya había mucho».
El industrial también pone el foco en el tipo de cambio oficial, que califica como un factor clave para entender la magnitud del problema. «Con un dólar a mil cuatrocientos, ir a comprar a Bolivia es tentador. Si el dólar estuviera en cuatro mil, ya no sería tan barato», argumentó. El resultado de este combo destructivo se ve a diario en el microcentro cordobés. «La peatonal hoy estás viendo que se cierra un local y a la semana se alquila. ¿Quiénes son los que alquilan? Peruanos, bolivianos y chinos. No hay ningún cordobés comerciante que alquile», describió, «El centro se volvió una cueva para los importadores truchos».

Perfil respaldó el relato con números oficiales. El Monitor de Desempeño Industrial de la Unión Industrial Argentina (UIA) se ubicó en 43,5 puntos en abril de 2026, por debajo del umbral de expansión de 50. En términos interanuales, la situación empeoró: el MDI cayó 2,2 puntos frente a abril de 2025. El 38% de las firmas registró caídas en su producción, el 45,5% informó caídas en ventas internas y, lo más preocupante, el 22,4% redujo su dotación de personal, el tercer valor más alto de toda la serie histórica. La dificultad para competir con productos importados se instaló como la tercera preocupación más mencionada por los industriales, con el 15,6% de las menciones.
Al cierre, el industrial cordobés dejó una pregunta que resuena más allá de su propia situación. «Lo que estamos haciendo nosotros lo está haciendo el 80% de toda la industria del país», afirma. Y entonces se detiene: «Yo me pregunto: esa gente, ¿adónde va a ir a trabajar?». La pregunta flota en el aire sin respuesta. Mientras tanto, las perspectivas no son alentadoras: el 24% de las empresas prevé reducir su dotación en el próximo año, según la UIA, y solo el 17,8% de los empresarios que esperaban que 2026 fuera mejor dice estar efectivamente mejor hoy. Los efectos de las políticas que se están decidiendo hoy, se evidenciarán más adelante.




