Una feria sobre el Riachuelo expone la interna entre libertarios y macristas en la Ciudad y deja al sindicato de feriantes en fuego cruzado

La disputa política entre el PRO y La Libertad Avanza en la Ciudad de Buenos Aires quedó al desnudo en el barrio de La Boca, con una feria habilitada por funcionarios nacionales sobre el camino del Riachuelo En el centro del cruce, el sindicato de feriantes denunció que detrás de la autorización hay una mutual sin representación gremial, vinculada a un detenido por presunta extorsión. Mientras tanto, el macrismo lee la movida como un desafío directo de sectores libertarios de cara a la sucesión porteña de 2027.

El control del espacio público en la Ciudad de Buenos Aires siempre fue una bandera del PRO, pero desde que Javier Milei llegó a la Presidencia, La Libertad Avanza comenzó a disputarle territorio simbólico y electoral al macrismo. El último episodio de esta guerra política tiene como escenario La Boca, más precisamente el camino de sirga del Riachuelo, donde una feria autorizada por funcionarios nacionales desató una tormenta que involucra al gobierno porteño, al sindicato de feriantes y a una mutual cuestionada con vínculos judiciales.

La feria fue habilitada bajo la órbita de la Administración General de Puertos mediante un convenio con la llamada “Mutual de Puesteros y Feriantes 22 de Enero”. Detrás de esa autorización aparecen los nombres de Gastón Benvenuto y Lucas Rueda, dos funcionarios del área portuaria que hoy están en el centro de la polémica. Para la administración de Jorge Macri, la instalación de los puestos en una zona turística sensible como Caminito no fue un hecho aislado, sino una “provocación deliberada” de sectores libertarios que buscan desgastar al gobierno local mientras se recalienta la pelea por la sucesión porteña de 2027.

Pero el conflicto no es solo político. También es gremial. Y allí aparece un actor clave: el Sindicato Único de Trabajadores Feriantes (SUTFRA), que salió al cruce para denunciar que la mutual que administra la feria no representa al gremio. La actual secretaria general del SUTFRA, Mariana Berbeglia, sostiene que esa estructura fue creada tras la derrota electoral que en 2024 desplazó a la vieja conducción sindical. Desde entonces, Berbeglia mantiene una disputa judicial y política con esos sectores, que según el gremio se adjudican una representación que ya no tienen.

El entramado se vuelve más turbio cuando aparece el nombre de Alejandro Ajeibom, vinculado a la mutual cuestionada y señalado por su cercanía con Walter Godoy, un dirigente detenido hace meses en una causa por presuntas maniobras de extorsión a feriantes de la famosa feria de La Salada. Ese vínculo terminó de encender todas las alarmas, tanto en el gobierno porteño como dentro del propio sector ferial, que ve con preocupación cómo una feria habilitada en un punto neurálgico de la Ciudad puede estar operada por estructuras sindicales no reconocidas y con pasado judicial.

En el macrismo la lectura es clara: la avanzada libertaria sobre el espacio público porteño tiene un componente político evidente. La administración nacional sabe que la Ciudad sigue siendo el gran bastión simbólico y presupuestario del PRO, y cualquier conflicto que desgaste a Jorge Macri adquiere volumen estratégico de cara a la pelea futura. Sin embargo, la movida también expone las propias contradicciones del universo libertario. La figura de Manuel Adorni, que hasta hace pocos meses aparecía como una carta fuerte para disputar el poder porteño, perdió centralidad en medio de internas, tensiones cruzadas, denuncias judiciales y una agenda nacional cada vez más desordenada. Mientras tanto, crecen las diferencias entre los sectores alineados con Patricia Bullrich, los Menem y el ecosistema digital libertario que orbita alrededor de las redes sociales.

Comerciantes históricos de Caminito, vecinos y autoridades porteñas vinculadas al área de Espacio Público consideran que la instalación de los puestos rompe con la lógica de ordenamiento que impulsa la Ciudad desde hace años. Y en ese diagnóstico coinciden, paradójicamente, con el sindicato de feriantes, que reclama que cualquier feria en territorio porteño debe ser acordada con la representación gremial legítima, que para el SUTFRA es la conducción de Mariana Berbeglia.