Hugo Moyano llamó a una reunión de emergencia para afrontar la crisis financiera de la obra social de Camioneros. Allí defendió su gestión ante un auditorio de delegados y calificó las críticas como «estupideces» y «mentiras», mientras la prestadora médica acumula un rojo de $60.000 millones. Pesa sobre la prestadora un pedido a intervención de la legisladora Graciela Ocaña.
En medio de la crisis financiera que amenaza con llevar a la quiebra a la obra social de los camioneros (Oschoca), Hugo Moyano salió al cruce de las críticas y acusó a la prensa de inventar «mentiras» para perjudicar a los dirigentes gremiales. Ante un auditorio de delegados y directivos, el jefe de Camioneros defendió su gestión al frente de la prestadora, que arrastra una deuda cercana a los $60.000 millones, y adelantó que evalúa cambiar el directorio de la entidad por presunta mala administración y filtraciones a los medios.
«Cuando veo algunas críticas pienso en los problemas que sufrimos en la economía argentina y en cómo seguimos administrando. Todas estas estupideces que salen en la prensa no hay que darle mucha importancia porque el 99 por ciento son mentiras. Son cosas que inventan para perjudicar a los dirigentes», sostuvo Moyano, de 82 años, en un claro mensaje de respaldo a su propia conducción. El discurso fue interpretado como una respuesta directa tanto a las protestas de afiliados y profesionales de la salud por los recientes recortes en servicios y medicamentos, como a las publicaciones que dieron cuenta de un presunto vaciamiento de las cuentas del gremio mediante transferencias a fideicomisos vinculados a empresas de su esposa, Liliana Zulet.
Según fuentes gremiales, durante la reunión de emergencia convocada para este viernes se resolvió avanzar en una modificación del directorio de Oschoca. La decisión, aún no oficializada, respondería a la necesidad de apartar a los responsables de la administración actual y frenar las filtraciones de información a la prensa. Al mismo tiempo, Moyano agradeció el aporte de los empresarios del sector y del propio gremio para sostener la prestadora médica, y enumeró las propiedades adquiridas durante su gestión, aunque no precisó si finalmente serán vendidas para afrontar el déficit.
Según consignó La Nación, el trasfondo de la crisis señala a Iarai SA, la empresa de servicios médicos creada por Zulet, que concentra el fondo de comercio de la obra social. En su directorio figuran Valeria Salerno (45) y Juan Noriega Zulet (39), hijos de la esposa de Moyano de parejas anteriores. Recientemente, Oschoca transfirió fondos a la compañía de Zulet a través de un fideicomiso denominado Dhanvantari, cuyo domicilio fiscal es el mismo que el de Iarai y otras dos empresas familiares que mantienen negocios con el gremio de los camioneros.
La obra social recibe un auxilio financiero mensual de $25.000 por trabajador, un aporte extraordinario que los empresarios entregan directamente a la prestadora y que fue autorizado por la Secretaría de Trabajo pese al intento del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, de eliminar este tipo de compensaciones. La Justicia y la Superintendencia de Servicios de Salud todavía no se expidieron sobre el pedido de intervención presentado por la legisladora Graciela Ocaña, quien advirtió que la obra social podría caer en convocatoria de acreedores en cualquier momento.




