Mientras la CGT espera la luz verde para visitar ambas provincias y avanzar en acuerdos, los gobernadores de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y de Córdoba, Martín Llaryora, mantuvieron un encuentro político clave para marcar la cancha frente al proyecto de reforma laboral de Javier Milei. Fue en el marco del Festival de Cosquín. Claves para el poroteo.
Si bien los gobernadores de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y de Córdoba, Martín Llaryora coincidieron en la necesidad de modernizar las leyes de trabajo y reducir los costos de los juicios laborales -especialmente para las Pymes-, advirtieron que no acompañarán medidas que recorten derechos vigentes o que afecten las arcas provinciales a través de la baja de impuestos coparticipables.
La determinación es clave por lo ajustados que están los votos en el Senado donde el poroteo todavía no da definiciones claras. La CGT cuenta con los 28 votos de Unión por la Patria pero necesita conseguir otros 9, por Córdoba y Santa Fe podrían ser determinantes. Para eso encara charlas permanentes con los gobernadores.
Como había adelantado InfoGremiales, la cúpula de Azopardo espera en estos días un gesto para visitar a ambos mandatarios. Buscarán, al menos, coincidir en una serie de artículos para vetarlos y frenar lo más reaccionario del contenido del proyecto libertario.
La principal preocupación de los mandatarios radica en la reducción del Impuesto a las Ganancias para empresas incluida en la propuesta oficial. Según informes técnicos, esta medida podría drenar más de $3,1 billones de la masa coparticipable, impactando directamente en los presupuestos de las provincias.
«Hay que bajar impuestos, pero no solo los coparticipables», señalaron, sugiriendo que el ajuste debería pasar por tributos nacionales como las retenciones o el impuesto al cheque.
Llaryora enfatizó la importancia de incorporar las nuevas modalidades tecnológicas y de IA al mundo laboral, pero aclaró que sus legisladores analizarán el proyecto «punto por punto» debido a las divergencias internas.
Por su parte, Pullaro reivindicó el modelo productivo del interior frente al centralismo porteño: «Somos provincias que no esperan planes, lo que piden es trabajo».
El encuentro también sirvió para ratificar la defensa de los festivales populares como motores de empleo, en una sutil diferencia ideológica con la mirada fiscalista del Gobierno nacional.




