(Por Jorge Duarte @ludistas) Las versiones circulan desde hace algunas semanas. El martes hizo un asado con un núcleo de dirigentes de confianza en Camioneros. Pablo Moyano podría anunciar su regreso a los primeros planos de la vida sindical. Cautela entre quienes fueran sus socios.
Un asado para un núcleo muy pequeño de dirigentes terminó de empujar las versiones que circulan en los pasillos gremiales desde hace algunas semanas. Fue en Camioneros y tuvo como anfitrión a Pablo Moyano, el número dos del gremio que desde que dejó su cargo en la CGT mantuvo una vida pública con apariciones e intervenciones más bien homeopáticas y que concentró su atención en el Club Deportivo Camioneros.
Moyano recibió a un conjunto sindicalistas de su mayor confianza. Ahí charlaron sobre la situación política, económica y social. De las chances de salir a confrontar con el Gobierno libertario de Javier Milei y se escucharon fuertes críticas a la actuación de la conducción de la CGT en todo el proceso que terminó con la aprobación de la Reforma Laboral.
Otros se excusaron y dejaron pasar el convite que inicialmente estaba previsto para el lunes, pero que se pospuso por temas de agenda. Es que por la prolongada ausencia algunos todavía descreen que vaya a retornar protagonismo como se le escuchó decir.
En el último tiempo en sus apariciones públicas, Moyano estuvo expresando críticas a la CGT que tiene entre sus conductores a Octavio Arguello, un representante de su propio sindicato, a los gobernadores peronistas y a los diputados y senadores del PJ que avalaron las Reforma libertaria. También se le escucharon críticas a los dirigentes peronistas que hoy todavía están envueltos en internas que los alejan de la representación.

También hubo un coqueteo con el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), espacio que lo sondeó en reiteradas oportunidades y que lo invitó a sus actividades. Si bien se reunió con sus principales cabecillas, Abel Furlán, Daniel Yofra y Rodolfo Aguiar, nunca terminó de incorporarse orgánicamente a ese nucleamiento.
Queda la duda si la aparición de Moyano termina de consolidarse en el tiempo y, en caso de que lo haga, si se convertirá en un nuevo polo de atracción de sindicatos combativos para traccionar a la CGT a una postura más confrontativa o si buscará una filiación que articule con la política y las organizaciones sociales. De hecho, fueron públicas al menos dos reuniones con Alejandro «Peluca» Gramajo, el número 1 de la UTEP, en los últimos meses.
De fondo se podrá saldar una duda más estructural: ¿Pablo Moyano sostiene la capacidad de representación que supo tener en el pasado luego de los años de virtual silencio en el que muchos sintieron orfandad?




