
En un año electoral mucha de la actividad de los principales gremialistas pasa por articular sus acciones con la política. Actos, eventos, estructura, financiación y, finalmente, la fiscalización, componen parte del combo que los titulares de los gremios pactan con los candidatos a cambio de lugares en las listas y participación en futuras gestiones.
Por ello por estas horas son muchos los que están terminando de alistar sus tropas de fiscales para ponerlos al servicio de los candidatos en las PASO que se realizarán el domingo.
Quien cosechó mayores adhesiones de extracción sindical fue Daniel Scioli. Contundente apoyo de la CGT oficial que lidera Antonio Caló, más un puñado de gremios del moyanismo y hasta de la CGT Azul y Blanca, prometieron poner a su disposición unos 20 mil militantes para el control de los votos.
Otro que le dio espacio relevante a su mesa sindical fue el precandidato del Frente Renovador, Sergio Massa. Con importante participación en sus nóminas de hombres de extracción sindical, se calcula que los gremios le aportarán al amigo de Facundo Moyano unos 1.500 nombres para el control de las urnas, fundamentalmente en el conurbano bonaerense.
El que estaba más preocupado por poder «cuidar» los votos era Mauricio Macri y también es quien menos capacidad tuvo de acercarse al mundo sindical. El apoyo de líderes gremiales al jefe de Gobierno porteño es escaso y sólo cuenta por un puñado de jerarcas sindicales que le prometieron ayuda. Entre ellos, principalmente, Gerónimo «Momo» Venegas, que se comprometió a disponer de 7 mil hombres que fiscalicen la provincia de Buenos Aires.
Por estas horas no sólo de sindicalismo viven los gremios y parece que hasta el lunes no se hablará de otra cosa.