domingo, septiembre 25

Barrionuevo y Moyano otra vez juntos

El titular de la CGT Azopardo, Hugo Moyano, concurrirá hoy al tradicional asado político gremial que organiza su par de la CGT Azul y Blanca, el polémico líder gastronómico Luis Barrionuevo. El encuentro se realizará en Mar del Plata y servirá para volver a acercar a dos gremialistas que se habían distanciado a fines de 2014.

La excusa del asado será una excusa para que ambos puedan comenzar a delinear la estrategia que utilizarán para lograr instalar agenda gremial y política en las vísperas de un año electoral.

El encuentro tendrá lugar a partir de las 10, en el Hotel Juan Domingo Perón que el sindicato de los gastronómicos posee en esa ciudad balnearia.

El cónclave a «agenda abierta» que fue convocado por el barrionuevismo servirá para intentar acercar, una vez más, a los sectores cegetistas. Además se espera que comiencen a debatir un plan de lucha que incluiría un paro en marzo, según anunciaron los gremios del transporte.

Aunque precisamente, desde el sector del transporte confirmaron que ni Roberto Fernandez (UTA) ni Omar Maturano (La Fraternidad) iban a asistir al plenario marplatense debido a la «desconfianza» que les genera Barrionuevo.

«Los gremios del transporte terrestre, aéreo y marítimo hemos convocado a un plenario para el 19 de febrero en el predio que la UTA posee en Moreno, no vemos por qué esta suerte de adelantamiento», se quejaron referentes de esa actividad.

No obstante, la presencia de Moyano junto a Barrionuevo constituye una clara señal de que el sindicalismo opositor empieza a reactivar su plan de acción ante la falta de respuestas a sus demandas por la modificación de las escalas de Ganancias, contra la inflación y el pedido de aumento de emergencia para los jubilados.

Con esta convocatoria Barrionuevo quería sumar posiciones, además, en las charlas sobre la reunificación de la CGT que ya tendieron puentes entre todos los sectores y que hasta el momento lo tienen aislado. Sin embargo, el plantón de los transportistas demuestra la debilidad del gastronómico para ser eje de una futura CGT reunificada.