Crisis de transporte: Choferes tucumanos cobraron parte de los salarios y volvieron a trabajar, pero se profundiza el conflicto en la linea 145

El servicio de transporte público de pasajeros se reanudó hoy en Tucumán, al levantarse el paro iniciado tres semanas atrás por la Unión Tranviarios Automotor (UTA), luego de que se acreditaran los fondos nacionales en concepto de subsidios, dinero que permitirá saldar parte de la deuda salarial, se informó esta mañana. 

A través de un comunicado conjunto, César González, secretario General de la UTA, y Jorge Berreta, en representación de los empresarios, anunciaron que se llegó a un acuerdo para comenzar a saldar los haberes de septiembre y de esa forma se pudo destrabar el conflicto que tuvo a los tucumanos sin el servicio de transporte público desde el 6 de octubre pasado.

«Con los fondos recibidos -153 millones de pesos- hemos acordado que se depositen 20.000 pesos en la cuenta de los trabajadores», explicó González, quien indicó que la mayoría de las empresas adeudan en promedio unos 50.000 pesos a cada trabajador.

El dirigente de UTA adelantó que en el transcurso de la semana habrá reuniones para ver cómo encuentran una solución de fondo al problema del transporte y de qué manera se completará la planilla salarial de los choferes de colectivos.

Según González, la crisis del sector pone en peligro la fuente laboral de casi 4.000 trabajadores y señaló: «Esta situación nos afecta muchísimo porque el transporte público está entrando en un callejón sin salida».

Por su parte, la línea 145 del área Metropolitana de Buenos Aires sigue de paro por un conflicto similar que data desde que era la línea 141 y no llegó ni a estrenar la nueva concesión. 

La Línea está en nuevas manos luego de una licitación precaria y a las apuradas por el plazo de 3 meses. En ella se había convenido que se regularizaría la situación de los conductores. Situación que aún no se regulariza.

La 141, antes de la nueva licitación, estuvo más de 3 meses de huelga entre mayo y agosto de este año por la falta de pago de salarios.

El servicio, ahora, está a cargo de UTE Nuestra Señora del Rosario, integrado por las empresas Nuestra Señora del Rosario y La Central de Vicente López. Sin embargo, el cambio de manos no trajo soluciones de fondo.