jueves, agosto 11

¿Unidad para acompañar los ajustes?

Ayer el titular de la CGT Azopardo lanzó declaraciones explosivas que ya comenzaron a rebotar. Es que el jefe camionero, Hugo Moyano, sostuvo que desde su central tienen decidido acompañar el futuro gobierno que asuma en 2015 porque «tiene que producir ajustes muy duros».

Las declaraciones del líder de los camioneros fueron a Radio 10 y también indicó que está “convencido” que “el futuro gobierno que venga necesitará del respaldo de toda la sociedad y no solamente del movimiento obrero.

Lejos de proponer una salida no traumática, el pope cegetista lanzó: «de acuerdo con cómo van las cosas va a tener que producir ajustes muy duros”.

En este marco, Moyano señaló que desde su CGT son “conscientes” de que “el entramado que deja este gobierno con los subsidios, con todas estas cosas que ya conocemos y con los miles de gente que ha incorporado al Estado que los pagamos entre todos – el próximo gobierno – va a tener que hacer ajustes”.

“Para eso – indicó – tenemos que tener un movimiento obrero que sepa y que acompañe con responsabilidad el futuro gobierno cualquiera sea”, adelantó.

La unidad sindical, que se trasluce detrás de las declaraciones del camionero, sería pensado desde Azopardo más para garantizar un ajuste futuro que para avanzar en las reivindicaciones pendientes del movimiento obrero.

Finalmente, consultado sobre una supuesta ruptura de su relación con su par de la CGT Azul y Blanca, Luis Barrionuevo, el líder camionero aseguró: “Yo no me peleo con nadie. Yo discuto, no me peleo”.

Sin jugar su apoyo por ninguno de los presidenciables con mejores chances, la figura de Moyano parece destinada a las negociaciones en las sombras y a través de terceros.

Con el canillita Omar Plaíni jugando decididamente para Daniel Scioli y Facundo Moyano cerca de Sergio Massa, al propio Moyano le quedó recomponer la relación con el otro opositor con mejores chances: Mauricio Macri.

Sin embargo, el líder camionero y presidente de Independiente no blanqueó por ahora su favoritismo. Eso sí, mostró una tolerancia más que sospechosa a un posible ajuste del que por ahora es su único promotor público.