Los negocios de Moyano y Clarín

Los negocios de Moyano y Clarín

El acuerdo entre el líder camionero y el multimedios busca avanzar sobre la distribución de diarios y revistas, concentrar el negocio en pocas manos y dejar a los demás medios al servicio de Clarín. Plaini paga las consecuencias en Canillitas.

Luego de romper su acuerdo estratégico con el Gobierno Nacional, Moyano no se quedó quieto. En su búsqueda frenética de nuevos aliados encontró calor bajo el ala del poderoso multimedios. No sólo se convirtió en un habitué de los programas políticos de TN y dejó de ser demonizado por la señal de noticias, sino que estableció acuerdos decisivos que beneficien a ambas partes. La distribución de diarios y revistas, negocio muy preciado desde hace años por Clarín, fue uno de los objetivos planteados.

No es una novedad para nadie hablar sobre las ansias de acumulación de Clarín. El multimedios, que fue ganando terreno en todas las hendijas de negocios que se le abrieron, tiene una posición dominante en la venta de diarios y desde hace años ejecuta una estrategia ambiciosa en torno a la logística de distribución. Conocido es que si los hombres de Magneto logran quedarse con ese negocio tendrán a merced al resto de los editores por el poder que les otorga hacerse de la logística.

En un escenario en el que se tiende a la concentración, Clarín juega fuerte sus cartas para posicionarse de manera dominante. Cuenta para esto con aliados estratégicos: los Moyano. El ingreso de camioneros en la rama de distribución de diarios se convirtió en un inesperado factor clave en las aspiraciones del multimedios. Por un lado, con el arribo de este nuevo actor los costos se elevaron ya que el gasto en salarios se multiplicó por 2,5. Por otro lado, y a raíz de su enfrentamiento con el gobierno nacional, camioneros se convirtió en el socio ideal de Clarín manejando la logística de las distribuidoras que, en base a testaferros, va quedando en sus manos.

Desde lo económico parece sencillo el plan de Clarín: endeudar a las distribuidoras que actualmente tienen cuentas complicadas (porque el negocio de venta de diarios y revistas se achica), estrangularlas cuando no pueden responder, negarles los diarios de ser necesario y quedarse con sus recorridos de manera indirecta (poniendo un gerente que responda a ellos) o, directamente, comprarlas por medio de testaferros.

Con el objetivo de quedarse con, al menos, el 50% del negocio de distribución para poder imponer condiciones, Clarín ya tiene ascendencia sobre casi el 30% de la actividad. Este avance, que se aceleró en los últimos años, es visto con preocupación por el resto de los editores que temen quedar a merced de Magneto. Aunque en privado se animan a expresar su descontento en las cámaras del sector no levantan la voz por miedo a represalias.

Los otros involucrados en el negocio, los canillitas, sufren el reacomodamiento que se vive en la actividad. El plan de Clarín, que hizo punta de lanza al recortarles un 8% de los ingresos a los canillitas, incluye el cierre de la mayoría de los puestos de diarios y quedarse con unos pocos puntos de venta “boutique”. En la práctica de 2008 hasta la fecha, ya tuvieron que bajar su perciana 1400 puestos de venta de diarios y revistas.

En este contexto de pérdida de puestos de trabajo, que “casualmente” coincide con la visión estratégica de quien aspira a quedarse con el negocio, el rol de Plaini aparece muy cuestionado. El líder canillita y socio sindical y político de Moyano se encuentra en una encrucijada que no parece poder resolver. La alianza Moyano-Clarín lo perjudica en su actividad y él no ensaya respuestas. Además de los 1400 canillitas que perdieron sus puestos de trabajo, hay otros 1200 que ganan entre $2500 y $6500 mensuales por una labor sumamente sacrificada, por lo que se teme que en el corto plazo abandonen la actividad.

Para viabilizar una salida a esta encrucijada hubo dos propuestas similares para regular la actividad, que apuntaban a repartir 50 centavos del precio de tapa de diarios y revistas entre canillitas y distribuidores y de esa manera evitar las asfixias económicas que provoca Clarín. Este monto posibilitaría sostener la actividad sin concentración y asegurar un básico de $6500 para los canillitas. Sorpresivamente Plaini se opuso y fracasaron ambas.

Las contradicciones a Plaini no le salieron gratis. El año pasado las seccionales del sindicato que se oponen a estos manejos impulsaron un congreso de la Federación de Canillitas en el que le revocaron el mandato. Nada sorpresivo es que no asistieran al evento las regionales que tradicionalmente responden al multimedios: Mendoza, Córdoba, Misiones y Santiago del Estero.

Por el momento nada detiene el avance del tandem Moyano-Clarín y Plaini padece en lo gremial sus alianzas políticas. Veremos si el 2014 encuentra alguna posibilidad de regulación en la actividad que detenga la concentración/monopolización.