Jugando el Juego del Puto Amo

Jugando el Juego del Puto Amo

Una mirada del estado de situación del movimiento obrero de cara a las diversas posturas que se presentan para resistir la reforma laboral.

(por pablo cano) Perón gustaba de conceptualizar los momentos de repliegue de su capacidad de conducción plena haciendo eje sobre “el momento de los comandos tácticos”. Puede objetarse mucho o poco al genio del General, lo que difícilmente pueda encontrarse en Perón es incapacidad de comprensión de la relación de fuerzas en las cuales se situaba.

La falta de este “timing” es notoria en aquellos que pretenden de una u otra forma pararse frente a la feroz avanzada del Presidente Macri sobre los derechos laborales y previsionales. Esto no sólo los expone a la derrota -lo cual siempre es un resultado posible en la arena política- sino que los encapsula en un aislamiento táctico y estratégico de cara al 2019. Sin querer ver bajo el agua ni analizar los vericuetos de los diversos intereses que fungen en el arco sindical, que tuvo este lunes 20 otro momento mas de fragua en el encuentro realizado en el Predio de ADEF en Luján, basta con un breve punteo para encontrar razones que permiten afirmar que todos juegan para Macri.

La ausencia de conceptualización de porqué Macri consigue el volumen político necesario para su “ir por todo” es la primer carencia. Mucho se habla de la reacción (marchas, rechazos, etc) pero ya “reaccionar” implica reconocer legitimidad a un acuerdo anclado en un reparto de caja bajo el paraguas del pacto fiscal logrado por el Presidente con los Gobernadores (que, va de suyo, tiene implícito el aporte de los votos de sus diputados/senadores para toda la “reforma permanente”) junto con la corporación parlamentaria de un peronismo derrotado en lo político y sin legitimidad de base en lo sindical. En resumidas cuentas, nadie se hace la pregunta que cae de maduro: ¿a quién le ganó Pichetto y/o el Triunvirato para negociar en nombre de los peronistas/trabajadores?. El Senador rionegrino expresa una amplia mayoría de Gobernadores que vienen de perder elecciones hace 30 días, el Triunvirato no logra unificar ni siquiera en lo formal una representación genuina del movimiento obrero organizado -¿qué cantidad de trabajadores expresan los delegados al confederal que se animarían a levantar la mano apoyando esta reforma?-, todos los que se sientan en esa mesa de acuerdos no pueden explicar a ciencia cierta de dónde surge la espesura de su representación. Son sólo el fruto del reconocimiento que Macri les hace sumado esto al silencio, adormecimiento, incapacidad, etc. de aquellos que quieren enfrentar las políticas de Cambiemos haciendo una pirueta para no enfrentar a quienes negocian por ellos. Se podrá decir que en el caso de los diputados/senadores hay un mandato institucional, recuerde cómo funcionó ese mandato cuando “el campo” visitó uno por uno en sus casas a “sus representantes” para recordarle que eran tales. En el caso de la CGT las fotos del 7 de marzo son incontrastables, no fueron los infiltrados kichneristas, trotskistas o veganos los que repudiaron el “vamos a juntarnos para ver cuando hacemos el paro”…fueron las propias bases del movimiento obrero que en el peor momento económico de Cambiemos pedían apretar el acelerador.

Discutir la reformas que Cambiemos lleva adelante luego de haber ganado una elección  a partir del “plan de lucha” lo lleva a Macri al comodísimo lugar de amontonar en una marcha a los que les ha ganado en las urnas mientras puede exhibir acuerdos con los representantes surgidos de las urnas (y que han perdido). Siempre hay que recordar que -salvo que sea el 17 de octubre y esté Perón o sea el 19 de diciembre y la guita este secuestrada en los bancos- las movilizaciones de la oposición sólo son útiles en términos políticos si alguna persona o espacio las puede traducir en la discusión institucional…”si se pueden cobrar” diría un puntero pleno de sentido común. ¿Qué sujeto novedoso que pueda interpelar a la sociedad y/o discutir la ecuación de poder con Macri está en tales condiciones?, ¿no es mas razonable discutir a Pichetto y al Triunvirato? ¿no es más útil vaciar de legitimidad institucional al acuerdo de cúpula que tirarle alguna piedra desde afuera?. Por último, ¿no sería mas razonable buscar tiempo?, siempre que uno no puede ganar sabe que eso sucede hoy, dilatar el resultado para mañana dá una chance más. ¿Por qué se plantea chocar hoy cuando todo indica que el resultado está puesto?

Muchos se tientan con un discurso flamígero de resistencias, alguno de ellos de buena fe, otros porque así siguen cobrando los dividendos institucionales que la relación de fuerzas le permite…todos parecieran estar jugando el juego que el puto amo les propone.